A veces lo que se termina no es el amor, sino la paciencia

Valeria Sabater·
24 Julio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña al
07 Febrero, 2020
Tenemos que aprender a valorarnos y saber poner un punto final a aquellas relaciones que, lejos de beneficiarnos, no nos permiten crecer y nos perjudican.
 

No importa cuánto amemos a alguien, no importa el tiempo que hayamos compartido o los sueños que hayamos construido. En ocasiones, el amor, por sí solo, no es la llave de las relaciones felices. En esta ocasión estaremos discutiendo por qué es importante poner límite a nuestra paciencia.

La paciencia tiene un límite ¿por qué terminar esa relación?

a veces lo que se termina no es el amor es la paciencia

Algunas personas caen en el error de pensar que las relaciones son eternas, no importa lo que hagan, el otro siempre estará ahí para soportarlo. Pero el amor se cultiva día tras día, estrechando el vínculo basado en la admiración, el cariño y el respeto. Cuando no se nos escucha, cuando no hay reciprocidad, comprensión o comunicación, ha llegado la hora de terminar.

Decir adiós a la persona que fue y quizás aún es tan importante en nuestra vida, es un proceso muy doloroso. Sin embargo, nuestra paciencia necesita un límite. Se cree que necesita un límite porque sino pues, podría desencadenar una serie de problemas de carácter psicológico, que no convendría a ninguna de las partes.

 

Entre uno de estos problemas, está la dependencia, cuyo concepto fue citado y definido en este estudio, basado en lo que expresó el Consejo de Europa como “un estado en el que se encuentran las personas que, como consecuencia de una falta o pérdida de autonomía física, psíquica o social, tienen la necesidad de asistencia y/o ayudas importantes a fin de realizar los comportamientos habituales de la vida diaria.”

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Este es el momento de ser feliz

El amor no es “aguantar” cada día algo que no nos gusta, ni tener que disimular cosas que no nos gustan por no hacer daño al otro. Es importante que entiendas que tú también necesitar sentirte satisfecha/o, serena/o y realizada/o. El momento de ser feliz no debe ser postergado, para que el otro se gratifique. Si esto es lo que sucede, tal vez no sea la pareja adecuada.

Solemos conceptualizar el amor como un sentimiento que se basa en el perdón y la reconciliación, sin embargo, diversos estudios han puesto sobre la mesa la idea de que esto obedece a una serie de valores combinados, es decir, las personas solemos tener un concepto de amor en base a nuestros valores, creencias religiosas, cultura financiera, crianza del hogar, entre otros.

 

Por esta razón pueden existir personas cuya relación perfecta se basa en conseguir un príncipe azul que las recoja a la media noche en un corcel blanco, y otras que basen su futuro en torno a las planificaciones financieras, las estructuras socio-culturales y los valores del otro, es decir, que se asemejen o sean lo más iguales posibles.

Por ejemplo, este estudio muestra que, conocer las normas sociales o estilos de interacción que se dan dentro de un contexto socio-cultural en particular puede ser de gran beneficio para el buen funcionamiento de las relaciones interpersonales. Así mismo, el estudio continúa explicando que, describirlas en términos de cualidades ayuda a que sus integrantes se conozcan e infieran su permanencia dentro de la relación al paso del tiempo.

Cuida tu autoestima

Entre la tolerancia y la comprensión, el querer aceptarlo todo puede conllevar a que nos subvaloremos. La pérdida de autoestima es una de las consecuencias de las relaciones de pareja no saludables.

 

El perdón es positivo, siempre y cuando exista reciprocidad y sinceridad en el arrepentimiento. Ahora bien, la cuota de “cesiones y concesiones” es limitada. Cada vez que cedemos nos arriesgamos a perder una fracción de lo que somos. Renunciar a una afición, a un trabajo o incluso a dejar de ver a determinadas personas porque nuestra pareja siente celos, implica renunciar a una parte de nuestra identidad.

Cuida tu integridad y tu paciencia. Valora si una relación donde no eres aceptada/o como eres vale la pena.

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Decir adiós también es crecer

dientes de leon en cesta representando los deseos y la paciencia

Es necesario entender que decir adiós es parte de la vida, pero está claro que romper vínculos de manera definitiva requiere coraje. Será un viaje para volver a conocerte, aceptarte y amarte por lo que realmente vales. Al final de éste serás más fuerte espiritualmente y estarás mejor preparada/o para amar otra vez y para ser paciente y comprensiva/o siempre y cuando respeten tus límites.

 

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