A veces lo que se termina no es el amor, sino la paciencia

Valeria Sabater · 8 enero, 2019
Tenemos que aprender a valorarnos y saber poner un punto final a aquellas relaciones que, lejos de beneficiarnos, no nos permiten crecer y nos perjudican

No importa cuánto amemos a alguien, no importa el tiempo que hayamos compartido o los sueños que hayamos construido. En ocasiones, el amor, por sí solo, no es la llave de las relaciones felices. En esta ocasión estaremos discutiendo por qué es importante poner límite a nuestra paciencia.

La paciencia tiene un límite ¿por qué terminar esa relación?

a veces lo que se termina no es el amor es la paciencia

Algunas personas caen en el error de pensar que las relaciones son eternas, no importa lo que hagan, el otro siempre estará ahí para soportarlo. Pero el amor se cultiva día tras día, estrechando el vínculo basado en la admiración, el cariño y el respeto. Cuando no se nos escucha, cuando no hay reciprocidad, comprensión o comunicación, ha llegado la hora de terminar.

Decir adiós a la persona que fue y quizás aún es tan importante en nuestra vida es un proceso muy doloroso. Sin embargo, nuestra paciencia necesita un límite.

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Este es el momento de ser feliz

El amor no es “aguantar” cada día algo que no nos gusta, ni tener que disimular cosas que no nos gustan por no hacer daño al otro. Es importante que entiendas que tú también necesitar sentirte satisfecha/o, serena/o y realizada/o. El momento de ser feliz no debe ser postergado, para que el otro se gratifique. Si esto es lo que sucede, tal vez no sea la pareja adecuada.

Todos merecemos ser felices.

La paciencia tiene un límite: Cuida tu autoestima

Entre la tolerancia y la comprensión, el querer aceptarlo todo puede conllevar a que nos subvaloremos. La pérdida de autoestima es uno de las consecuencias de las relaciones de pareja no saludables.

El perdón es positivo, siempre y cuando exista reciprocidad y sinceridad en el arrepentimiento. Ahora bien, la cuota de “cesiones y concesiones” es limitada. Cada vez que cedemos nos arriesgamos a perder una fracción de lo que somos. Renunciar a una afición, a un trabajo o incluso a dejar de ver a determinadas personas porque nuestra pareja siente celos, implica renunciar a una parte de nuestra identidad.

Cuida tu integridad y tu paciencia. Valora si una relación donde no eres aceptada/o como eres vale la pena.

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Decir adiós también es crecer

dientes de leon en cesta representando los deseos y la paciencia

Es necesario entender que decir adiós es parte de la vida, pero está claro que romper vínculos de manera definitiva requiere coraje. Será un viaje para volver a conocerte, aceptarte y amarte por lo que realmente vales. Al final de éste serás más fuerte espiritualmente y estarás mejor preparada/o para amar otra vez y para ser paciente y comprensiva/o siempre y cuando respeten tus límites.

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