Venodisección periférica: todo lo que debes saber

31 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica María Vijande
La venodisección periférica se indica en pacientes que requieren tener una vena canalizada y no se pueda realizar el proceso por vía percutánea.

La venodisección periférica consiste en un proceso quirúrgico que tiene como objetivo la disección de la vena superficial de alguna extremidad o del cuello. Con ello, se busca introducir en luz un catéter que podrá ser corto o llegar hasta la vena cava, o la aurícula derecha.

El acceso consiste en un puerto de acceso venoso totalmente implantable, lo que quiere decir que proporciona a los pacientes un acceso seguro y permanente a una vena.

Por lo tanto, la venodisección periférica está indicada en aquellas situaciones en las que se necesita mantener una vena canalizada y no se pueda lograr el proceso por vía percutánea.

Se utilizan a menudo en pacientes que necesitan la administración continua de fármacos inyectables como, por ejemplo, aquellos pacientes que reciben quimioterapia. El procedimiento también recibe el nombre de flebotomía.

Ventajas de la venodisección periférica

La técnica de venodisección periférica es un procedimiento quirúrgico abierto. En el mismo proceso, se abre y se accede a la vena cefálica.

La venodisección es un procedimiento que puede resultar muy favorable para el paciente debido a las siguientes características:

  • Se pueden introducir catéteres largos bajo visión directa de la vena.
  • Puede administrarse quimioterapia, nutrición parenteral total o soluciones hipertónicas.
  • Puede colocarse la punta del catéter en una posición central de la vena.
  • A través del catéter, se puede registrar la presión venosa central.
  • Los catéteres pueden permanecer en su sitio por tiempos prolongados, incluso años.

Así mismo, es importante mencionar que al poder colocarse la punta en una vena gruesa o en la aurícula derecha, los profesionales evitan el desarrollo de flebitis y esclerosis.

Ambas enfermedades suelen desarrollarse cuando estos tratamientos se pasan a través de la inyección de sangre en una vena periférica, utilizando catéteres cortos.

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Técnica de la venodisección periférica

Venodisección periférica

Lo primero a tener en cuenta para una correcta ejecución de la técnica es la posición del paciente. Ésta dependerá del lugar elegido para efectuar el método.

Cuando se trata de adultos, la región que suele ser utilizada con mayor frecuencia es la cara anteromedial del brazo en su tercio discal. En concreto, por encima del pliegue del codo. El objetivo es abordar la vena basílica. Así mismo, otros lugares frecuentados son:

En el caso de que el paciente sea un menor, el proceso se enfoca en la safena interna en su origen. Esto quiere decir 1 centímetro por arriba y delante del maléolo interno o medial del tobillo.

Es fundamental tener en cuenta que, si las condiciones del paciente lo permiten, el cirujano siempre debe explicarle el procedimiento y obtener su consentimiento antes de iniciar el mismo.

Tras haber elegido el lugar donde se realizará el procedimiento, se colocará al paciente en la posición adecuada. Si se va a realizar una venodisección en el brazo o el surco deltopectoral, se colocará el brazo en abducción.

El profesional siempre debe llevar la vestimenta reglamentaria, que estará formada por un gorro, mascarilla, bata y guantes estériles.

Complicaciones

Análisis de sangre

Generalmente, las complicaciones asociadas a esta técnica están basadas en el procedimiento quirúrgico que se ha de seguir. De esta manera, nos encontramos con riesgos quirúrgicos relacionados con la esencia del catéter in situ o riesgos postoperatorios, que suelen ocurrir durante los propios cuidados postoperatorios.

En primer lugar, las complicaciones quirúrgicas suelen ser las siguientes:

  • Imposibilidad o dificultad para identificar o canalizar una vena.
  • Roturas venosas o lesiones arteriales. En este caso, pueden darse consecuencias realmente graves.
  • Rotura de la vena canalizada, hematomas o ligadura arterial.
  • Dificultad de pasar el catéter.

A parte, las complicaciones postoperatorias están basadas en la estancia del catéter en la vena. Esto puede ocurrir por falta de cuidados o bien por tiempo prolongado. Los riesgos son los siguientes:

  • Tromboembolia.
  • Flebitis: problema que surge al dejar el catéter dentro de la vena durante un tiempo prolongado.
  • Acumulación de pus en el lugar de la incisión: esto suele deberse a hematomas infectados que, en el peor de los casos, pueden dar lugar al desarrollo de una sepsis generalizada.

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Es por esto que unos buenos cuidados postoperatorios resultan siempre fundamentales. Los profesionales recomiendan conservar el catéter aislado con gasas estériles. Así, se evita la colonización bacteriana y se mantiene fijo para impedir que se salga durante su manipulación o al mover al paciente.

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