Victimismo crónico: ¿Por qué algunas personas se pasan todo el día quejándose?

Muchas personas han adoptado el victimismo crónico como forma de vida y no reconocen que lo están utilizando para obtener aquello que desean.

La adquisición del victimismo como estilo de vida puede obedecer a muchas razones. No obstante, todas apuntan a rasgos comunes que adoptan este tipo de personas.

Éstas se caracterizan por ser poco seguras de sí mismas, dependientes de la ayuda de los demás… También incapaces de resolver problemas propios o de reconocer sus errores.

El victimismo es considerado como síntoma de algunos trastornos psicológicos. Si es así puede presentarse con gran intensidad en la vida de quien lo padece. Además, termina afectando por completo no solo a su forma de vivir, sino también a la de quienes le rodean.

Todos en algún momento hemos tenido que afrontar momentos realmente difíciles La vida nos coloca a menudo en apuros y nos sentimos como una víctima. Y da igual si ha sido porque alguien ha querido perjudicarnos o por malas decisiones nuestras, todos nos sentimos así alguna vez.

Lo que nos hace mejores cada día es la buena actitud con la cual logramos superar dichos momentos y salir adelante. Lamentablemente no todas las personas poseen esa capacidad para avanzar y superarse así mismos. Por el contrario, se sumergen en un mar de negatividad y se convierten en “autovíctimas” para el resto de sus vidas.

¿Cómo son las personas con victimismo crónico?

Victimismo

Es fácil reconocer a este tipo de personas. Basta con prestar atención a las expresiones de sus rostros, la mala postura al caminar y hasta en el tono de voz pesimista con el que hablan siempre.

  • Tienden a justificar todo lo que les sucede como una especie de maldición o a causa de los demás.
  • De esta manera va aumentando su victimismo, hasta tal punto que alejan a las personas de su alrededor.
  • Suelen guardar sentimientos de rencor o envidia y se libran de toda posible responsabilidad de sus tragedias.

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Estas son algunas de las características más destacables en las personas que viven con victimismo crónico:

1. Culpan al resto de la falta de ayuda

En la mayoría de los casos se sienten frustrados cuando no reciben la ayuda de los demás. Dudan de sus capacidades y no se sienten autosuficientes para resolver sus propios problemas. Por lo general, suelen hacer de ello todo un drama.

2. Manipulan los hechos inconscientemente

Chico enfadado con su novia.

No importa cuál sea la verdadera historia que hay detrás de sus problemas. Siempre encuentran la forma de tergiversar los hechos para que la culpa sea solo de los demás y nunca de ellos mismos.

Lo que hacen al final es manipular los hechos inconscientemente. Esto es algo que les sale de manera natural desde su condición de víctima, tal y como ellos mismos se consideran.

3. Muestran una autocrítica limitada

A pesar de que las personas con victimismo crónico no sean capaces de considerar sus buenas cualidades puede que esto solo se trate de una forma de justificar que sus malos ratos son por culpa de los demás. Al final el considerarse víctimas hace que su capacidad de autocrítica sea mucho más limitada.

4. Centran su imaginación en la desgracia

envidiosa

Este tipo de personas fantasean pensando que solo han venido al mundo a sufrir y que no existe futuro alguno que les depare algo bueno. De hecho se sienten bien conversando al respecto con otras personas. Todo ello deriva en una visión distorsionada de la realidad.

5. Manipulan inconscientemente

En este caso, recurren al chantaje como único recurso para obtener toda la ayuda posible en el momento que ellos quieran. Para ello trabajan las mentes de otras personas haciéndose las víctimas en todo momento. Así al sufrir algún accidente o percance los demás se sentirán culpables y le prestarán atención.

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6. Un problema que se eterniza

Victimismo

El victimismo crónico es un problema que se agrava con el tiempo a medida que la persona toma sus tragedias y quejas como costumbres.

El origen pueden ser situaciones en las que intentamos arreglar las cosas con esfuerzo pero luego no vemos buenos resultados. Y encima ése mal desenlace se repite muchas veces. Esto nos lleva a un estado de desesperación y frustración donde todo se convierte en una carga emocional.

Es entonces cuando las personas toman este tipo de situaciones como algo normal o creen que se lo merecen. De esta forma se van creyendo víctimas de todo y no pueden hallar la salida.