Vigorexia y las consecuencias de una obsesión por el cuerpo perfecto

07 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto
La vigorexia es un trastorno obsesivo sobre la imagen corporal. Se trata de una afección frecuente entre los varones de mediana edad que tiene consecuencias graves para la salud.

Se habla de vigorexia o anorexia inversa cuando una persona posee una obsesión extrema por la imagen de su cuerpo. Esto proviene de una distorsión en la percepción de la figura, por lo que también recibe la denominación de «dismorfia muscular».

El trastorno es más habitual entre varones y se expresa, de manera general, con una asistencia excesiva a los gimnasios para realizar musculación. Te vamos a contar en este artículo cuáles son los síntomas y las consecuencias de esta grave patología.

¿Qué es la vigorexia?

La vigorexia u obsesión por la figura corporal es un trastorno dismórfico. Esto quiere decir que es una enfermedad del campo de la salud mental en la cual las personas no se permiten tener defectos en la apariencia.

A partir de ello, la imagen del cuerpo se vuelve el tema central sobre el que gira la existencia. Los pacientes con el problema viven mirándose al espejo, repasando las líneas de su cuerpo, consumiendo información sobre gimnasios y dietas, así como ordenando su rutina en pos de una supuesta belleza externa.

Se relaciona con los trastornos obsesivos compulsivos, ya que la distorsión en la percepción es el tema recurrente, mientras que la compulsión se expresa en la repetición de actos que alcanzarían el objetivo de mejorar la figura. Uno de ellos podría ser la costumbre de observarse en un espejo.

La vigorexia afecta muchos aspectos de la vida de las personas y no solo lo físico. Se trata de individuos que tienden a aislarse de ciertas relaciones por el tiempo que dedican a actividades de supuesto embellecimiento. Del mismo modo, reciben de mala manera los comentarios sobre su peso corporal, por ejemplo.

¿Qué es la vigorexia?
La vigorexia es más común entre los hombres. Es un trastorno en el cual las personas no se permiten tener defectos de apariencia física.

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¿Quiénes están en mayor riesgo?

Las estadísticas indican que la vigorexia es más diagnosticada en personas de sexo masculino que tienen menos de 35 años. También se ha registrado una prevalencia elevada entre aquellos que tienen como actividad predilecta el fisicoculturismo, llegando hasta el 10 % de estos atletas.

También hay vínculo entre las personalidades con rasgos adictos y el padecimiento de este trastorno. Hasta un 15 % de los pacientes son también consumidores habituales de alcohol y tabaco. Un porcentaje un poco menor realiza uso asiduo de otras drogas ilegales, como marihuana o cocaína.

Un grupo en particular que posee riesgo elevado es el de aquellos con sobrepeso que se enrolan en programas intensivos de descenso de peso.

Durante estos planes se plantean muchas horas de ejercicio con una dieta restrictiva que puede generar beneficios inmediatos, con un cambio corporal que es percibido como satisfactorio. A continuación, la persona se obsesiona con continuar el adelgazamiento más allá de los límites saludables.

Síntomas y consecuencias de la vigorexia

Un signo primordial de la vigorexia es el entrenamiento excesivo. Las personas con el trastorno adecuan su rutina diaria en torno a la asistencia a actividades deportivas y gimnásticas que repercutan en su figura corporal.

Aunque reciban recomendaciones por parte de especialistas y conocidos, hacen oídos sordos. No aceptan las críticas y los comentarios sobre su obsesión, y consideran que los demás están equivocados o tienen una idea tergiversada de lo que hacen.

En los varones, la búsqueda constante es el aumento de la masa muscular y la definición de los mismos. Por eso, el levantamiento de pesas es la actividad que se suele establecer como fija, varias veces a la semana.

La dieta y la alimentación es otro pilar de los síntomas. Se elaboran planes muy restrictivos, con poca ingesta de calorías y carentes de nutrientes básicos. La baja densidad de kilocalorías acarrea problemas a largo plazo que van desde la anemia hasta la hipovitaminosis.

El uso de anabólicos y de drogas esteroideas que aceleran la ganancia de masa muscular es otro problema grave de la vigorexia. En la búsqueda desesperada por mejorar la figura, las personas con el trastorno ponen en riesgo sus sistemas internos hormonales consumiéndolas. Las consecuencias de estos fármacos son las siguientes:

  • Atrofia testicular en los varones: junto con una disminución de la libido o deseo sexual.
  • Masculinización en las mujeres: aparición de caracteres sexuales secundarios propios de los varones.
  • Detención del crecimiento óseo en individuos jóvenes: hasta los 25 años el hueso continúa su proceso de extensión, que puede enlentecerse o acabarse por acción de los esteroides.
  • Aumento del colesterol malo o LDL: con el consiguiente riesgo cardiovascular.
  • Peliosis hepática: formación de quistes sanguíneos en el hígado.
Síntomas y consecuencias de la vigorexia
En la vigorexia no solo el ejercicio físico excesivo pone en riesgo la salud. También el uso de anabólicos y drogas esteroideas.

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Tratamientos disponibles

El abordaje terapéutico de la vigorexia se basa en la terapia de modificación de la conducta. Se trabaja la percepción corporal para traerla de nuevo a la realidad de lo que sucede y lo que se percibe.

El grupo de apoyo social y cercano es fundamental en la recuperación. Una red de soporte familiar y de amigos comprometidos en el acompañamiento puede sostener el cambio de rutinas para que no aparezcan otros problemas, como la depresión o la ansiedad.

El uso de hipnosis o terapia neurolingüística se ha estado estudiando con investigaciones. En teoría, acelerarían el proceso de los tratamientos si son realizadas por profesionales capacitados en estas técnicas.

Cuidar el cuerpo, pero no obsesionarse

A veces, formas más leves de la vigorexia se hacen presentes en formas de ejercitarse y de comer. Quizás no como una obsesión extrema, pero sí llevando a modificar rutinas en pos de un cuerpo ideal que tampoco se puede definir como tal.

Es importante cuidarse, pero hay que identificar los límites para no caer en consecuencias graves para la salud. Evalúa tus prácticas de ejercicio y alimentación y plantéate hasta qué punto son saludables o no. Es una buena tarea de introspección para cuidarse también en el plano psicológico.

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