Violencia de género: cómo podemos ayudar a una mujer maltratada

La violencia de género es una lacra que debemos combatir entre todos. No es solo un problema de la persona maltratada, sino de la sociedad.

Los datos y las noticias nos abruman cada día. Por desgracia la mujer maltratada está a la orden del día, pero también son muchos los casos de mujeres que cada vez alzan la voz con más fuerza para luchar contra ello.

Sin embargo, también hay otras muchas que siguen calladas y en un círculo agobiante del que les es difícil salir por diversas razones.

Las campañas publicitarias y los medios de comunicación ayudan a la mujer maltratada, no hay duda.

No obstante, hay muchos casos de maltrato en zonas rurales, en pequeños municipios, e incluso en grandes ciudades donde está implantado un conjunto de prejuicios que impiden a estas mujeres dar a conocer su penosa situación personal y sentimental.

El proceso de maltrato

El proceso de maltrato

  • El maltrato comienza siempre de forma progresiva, con insultos, pequeñas vejaciones, aislamiento progresivo de cualquier red familiar o social, o con desencuentros cada vez en un tono más agresivo.
  • En una segunda fase se producen los primeros golpes, las humillaciones más íntimas, la vergüenza de una misma al mirarse al espejo, y, entre medias, episodios de arrepentimiento del agresor.
  • Con todo ello la víctima, la mujer maltratada, llegará a justificar en mayor o menor medida el comportamiento de su pareja.

También está la cuestión de la preocupación de las madres por no separar a sus hijos del padre.

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La ayuda a la mujer maltratada

En primer lugar, la persona que sufre un maltrato tiene la necesidad de ser escuchada. Su comportamiento y sus palabras en esta conversación dan una idea de confusión.

La mujer maltratada describirá muchos detalles de maltrato, pero unidos a la expresión de sentimientos, el sentimiento de culpa, etc. Quien escucha debería intentar ir recolocando toda la información e imponiendo claridad en la misma.

Lo más importante es delimitar el problema principal, sin mezclarlo con otro tipo de detalles.

Cuando una persona sabe exactamente cuál es su problema, comienza la fase en la que le es posible generar y buscar vías de solución.

La denuncia no siempre es fácil

La denuncia, no siempre es fácil

A menudo escuchamos el consejo a cualquier mujer maltratada de que tiene que denunciar su situación.

Sin duda es fundamental, pero hay que ser conscientes de que esto no siempre es fácil para ellas.

¿Cómo denunciar a un maltratador con el que hay que seguir viviendo, por la razón que sea?

Hay muchos casos en que la denuncia no solo no ha conseguido paliar la situación, sino que todavía la ha empeorado más.

La víctima está muy presionada para negar los hechos o, al menos, reducir su frecuencia, importancia y contundencia.

El resultado es que la denuncia se archiva o se sobresee y la víctima queda aún más aislada, pues los que denunciaron quedan fuera del círculo de apoyo y el agresor se siente respaldado y, además, impune.

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Si antes de la denuncia la mujer maltratada veía muy limitado su contacto con las personas de su entorno, tras el posible juicio esta relación con otras personas estará totalmente restringida por el agresor.

De esta forma, la mujer carecerá de apoyo cuando más lo necesite, porque seguramente la violencia se incrementará todavía más.

Lo más efectivo

Lo más efectivo

  • Lo más importante para la mujer maltratada es sentirse respaldada.
  • Tiene que saber que no está sola y que cuenta con una red de apoyo que va a actuar en cuanto lo necesite.
  • Mientras ella no esté preparada para dar el paso. Es preciso tener mucha paciencia y estar ahí siempre para ella.
  • La víctima tiene que producir un cambio de chip mental por sí misma y dejar de encubrir a su pareja.
  • Habrá muchas variables que influirán: los niños, la sensación de fracaso por no haberle dado una última oportunidad, el miedo a la soledad, etc.
  • Tenemos que hacer ver a la mujer maltratada que entendemos sus miedos.
  • Jamás tomaremos decisiones por ella.
  • Otra cosa que puede ayudar mucho es hablar con alguien que ha pasado por lo mismo y ha logrado salir de la situación.  

En resumen, se trata de un proceso de protección, calor humano, acompañamiento, apoyo sin paliativos y paciencia.

No es efectivo forzar situaciones extremas con finales imprevisibles.