Violencia de género: cómo podemos ayudar a una mujer maltratada

Francisco María García 9 marzo, 2017
La violencia de género es una lacra que debemos combatir entre todos. No es solo un problema de la persona maltratada, sino de la sociedad

Los datos y las noticias nos abruman cada día. Son muchos los casos de mujeres maltratadas que cada vez alzan su voz con más fuerza.

Sin embargo, también hay otras muchas que siguen calladas y en un círculo agobiante del que les es difícil salir por diversas razones.

Las campañas publicitarias ayudan a la mujer maltratada, no hay duda.

No obstante, hay muchos casos de maltrato en zonas rurales, en pequeños municipios, donde está implantado un conjunto de prejuicios que impiden a estas mujeres dar a conocer su penosa situación personal y sentimental.

El proceso de maltrato

El proceso de maltrato

  • El maltrato comienza siempre de forma progresiva, con insultos, pequeñas vejaciones, aislamiento progresivo de cualquier red familiar o social, con desencuentros cada vez en un tono más agresivo.
  • En una segunda fase se producen los primeros golpes, las humillaciones más íntimas, la vergüenza de una misma al mirarse al espejo, y, entre medias, episodios de arrepentimiento del agresor.
  • Con todo ello la víctima, la mujer maltratada, llegará a justificar en mayor o menor medida el comportamiento de su pareja.

También está la cuestión de la preocupación de las madres por no separar a sus hijos del padre.

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La ayuda a la mujer maltratada

En primer lugar, la persona que sufre un maltrato tiene la necesidad de ser escuchada. Su comportamiento y sus palabras en esta conversación dan una idea de confusión.

La mujer maltratada describirá muchos detalles de maltrato, pero unidos a la expresión de sentimientos, el sentimiento de culpa, etc. Quien escucha debería intentar ir recolocando toda la información e imponiendo claridad en la misma.

Lo más importante es delimitar el problema principal, sin mezclarlo con otro tipo de detalles.

Cuando una persona sabe exactamente cuál es su problema, comienza la fase en la que le es posible generar y buscar vías de solución.

La denuncia no siempre es fácil

La denuncia, no siempre es fácil

A menudo escuchamos el consejo a cualquier mujer maltratada de que tiene que denunciar su situación.

Sin duda es fundamental, pero hay que ser conscientes de que esto no siempre es fácil para ellas.

¿Cómo denunciar a un maltratador con el que hay que seguir viviendo, por la razón que sea? Hay muchos casos en que la denuncia no solo no ha conseguido paliar la situación, sino que todavía la ha empeorado más.

Cuando llega el día de la vista oral en el juicio, la víctima está muy presionada para negar los hechos o, al menos, reducir su frecuencia, importancia y contundencia.

El resultado es que la denuncia se archiva o se sobresee y la víctima queda aún más aislada, pues los que denunciaron quedan fuera del círculo de apoyo y el agresor se siente respaldado y, además, impune.

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Si antes de la denuncia la mujer maltratada veía muy limitado su contacto con las personas de su entorno, tras el posible juicio esta relación con otras personas estará totalmente restringida por el agresor.

De esta forma, la mujer carecerá de apoyo en el momento en que más lo necesite, porque seguramente la violencia se incrementará todavía más.

Lo más efectivo

Lo más efectivo

Lo más importante para la mujer maltratada es sentirse respaldada.

Tiene que saber que no está sola y que cuenta con una red de apoyo que va a actuar en cuanto lo necesite.

Mientras ella no esté preparada para dar el paso, nada de lo que le digamos va a ayudar. Es preciso tener mucha paciencia y estar ahí siempre para ella.

La víctima tiene que producir un cambio de chip mental por sí misma y dejar de encubrir a su pareja, tomar la decisión de alejarse y asumir el coste familiar y social que ello producirá.

Habrá muchas variables que influirán: la situación de los niños, la sensación de fracaso por no haberle dado una última oportunidad, las dudas, el miedo a la soledad, etc.

Tenemos que hacer ver a la mujer maltratada que entendemos sus miedos, sus dudas, que tiene que ser poco a poco.

Jamás tomaremos decisiones por ella, entre otras cosas, porque llegado un momento decisivo (judicial, por ejemplo), ella misma daría pasos hacia atrás.

Otra cosa que puede ayudar mucho es hablar con alguien que ha pasado por lo mismo y ha logrado salir de la situación.  

En resumen, se trata de un proceso de protección, calor humano, acompañamiento, apoyo sin paliativos y paciencia.

No es efectivo forzar situaciones extremas con finales imprevisibles.

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