Virus ECHO: todo lo que debes saber

Andrea Flores · 17 abril, 2018
Este subtipo de virus puede causar una gran cantidad de perjuicios en el ser humano, algunos de ellos pueden llegar a comprometer la propia vida, como la meningitis, la neumonía o la endocarditis.

Los virus ECHO o virus huérfano citopático entérico humano comprende a un subtipo de estos microorganismos. Asimismo, puede aparecer con el nombre de infección por enterovirus que no causa polio.

También se incluye dentro de la categoría de enterovirus y suelen producir infecciones a lo largo del tracto intestinal junto con erupciones cutáneas.

Síntomas de la infección por el virus ECHO

Por norma general los pacientes presentan una serie de alteraciones o síntomas que pueden ser asociados al contacto con este patógeno. Según las zonas afectadas podemos señalar las señales más comunes:

  • Erupciones cutáneas que suelen aparecen como pequeñas manchas en ciertas regiones de la piel.
  • Faringitis o inflamación de la faringe que puede causar molestia en la zona de la garganta y cansancio en el paciente.
  • Crup. Se trata de un término que engloba dificultad para respirar junto con una tos muy áspera. Normalmente se debe a una inflamación en las regiones próximas a las cuerdas vocales.
  • Neumonía o pulmonía (infección de los pulmones). Esta enfermedad se caracteriza por una fiebre alta, dolor en el pecho, dificultad para respirar, debilidad general y tos persistente, entre otros síntomas.
  • Úlceras bucales que pueden asociarse a la alteración de herpangina.
  • Meningitis o inflamación de las meninges. Normalmente existen tres capas que rodean y protegen a nuestro Sistema Nervioso Central (SNC). Cuando aparece este trastorno el paciente suele sentir un dolor de cabeza intenso, fiebre alta, náuseas y vómitos junto a una rigidez del cuello inusual.
  • Otras infecciones en las vías respiratorias altas que pueden variar en cuanto a síntomas.
  • Miocarditis o inflamación del músculo que forma el corazón. Esta enfermedad puede causar arritmia (o alteración del ritmo cardíaco normal), dolor en el tórax, dificultad para respirar, fiebre y cansancio intenso, entre otras alteraciones.
  • Pericarditis o inflamación del pericardio. El pericardio es un saco o envoltura que rodea al corazón y garantiza su protección cotidiana. También puede puede producir una serie de afecciones en el sujeto. Por ejemplo, dolor en el pecho, fiebre, tos ocasional, dificultad para respirar al adoptar ciertas posiciones y debilidad generalizada.

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Diagnóstico de la infección por el virus ECHO

Diagnóstico del virús ECHO.

 

Por norma general, no se realizan pruebas para identificar la presencia de este organismo en el paciente. Sin embargo, se pueden llevar a cabo una serie de exámenes si es necesario para identificar a este microorganismo:

  • Cultivo de garganta. Por norma general se obtiene una pequeña muestra frotando algodón estéril en esta zona y se realizará un análisis en laboratorio.
  • Coprocultivo. Se comprueba una pequeña cantidad de heces mediante un estudio en un laboratorio por los especialistas asignados.
  • Cultivo de líquido cefalorraquídeo. Normalmente se realiza un punción lumbar para extraer una reducida cantidad de líquido cefalorraquídeo. Esta sustancia también protege a nuestro SNC de traumatismos. A continuación se realiza un estudio cuidadoso para detectar la presencia de patógenos en este medio.
  • Cultivo rectal. Se introduce un aplicador en el recto, se gira suavemente y se retira. Así, se puede comprobar la existencia de microorganismos dañinos en la zona corporal.

Tratamiento de la infección por el virus ECHO

Tratamiento para el virus ECHO.

 

Por otra parte, no existen medicamentos o fármacos específicos contra este tipo de microorganismos. Sin embargo, no es necesario aplicar ningún tratamiento puesto que las alteraciones citadas tienden a desaparecer por si solas.

Esto se debe a la actuación de nuestro sistema inmunitario, que produce anticuerpos específicos contra este patógeno y poco tiempo más tarde, todas las copias del virus son destruidas. Sólo en los casos más graves es necesario utilizar el tratamiento del sistema inmunitario llamado IGIV.

En ningún caso se deberá utilizar medicamentos antibióticos puesto que son efectivos contra las bacterias, no contra los virus. Así, podemos agravar seriamente la enfermedad.

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Prevención de la infección por el virus ECHO

Prevención del virus ECHO.

 

Actualmente no se ha desarrollado ninguna medida específica contra este tipo de virus como podría ser el caso de una vacuna. Sin embargo, evitar el contacto con otros sujetos afectados y aplicar las medidas de higiene básicas (sobre todo lavarse las manos) puede reducir el riesgo de contagio. Por lo demás, no se recomienda tomar ninguna medida de prevención específica, solo las básicas de higiene.