Vitamina K: en qué pacientes se indica y por qué

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el farmacéutico Sergio Alonso Castrillejo el 14 noviembre, 2018
Edith Sánchez · 16 enero, 2019
La vitamina K posee propiedades entre las que se destacan su potencial coagulante y la prevención de enfermedades. Descubre más en este artículo.

Con el nombre de vitamina K se conoce a un grupo de compuestos que son químicamente similares y cuyo nombre original es naftoquinonas. La fuente primordial de esta vitamina para los seres humanos está en los vegetales y se adquiere a través de la dieta.

También se le conoce con el nombre de “vitamina antihemorrágica”, ya que una de sus principales funciones es la de facilitar la coagulación de la sangre. Henrik Dam la descubrió en 1935, a partir de experimentos con pollos.

Aspectos generales de la vitamina K

Es una vitamina lipofílica, es decir soluble en grasa. Se ha comprobado que la vitamina K es un complemento esencial de la vitamina D. Esto quiere decir que para que una se active, necesita de la otra. De lo contrario, se presentan deficiencias en el funcionamiento del organismo.

Es común tener deficiencia de esta vitamina. La gran mayoría cuenta con reservas de la vitamina que son suficientes para la coagulación, pero no para prevenir otros problemas de salud.

Investigaciones recientes sugieren que la vitamina K también actúa favorablemente frente enfermedades como osteoporosis. Además combate problemas cardíacos, diabetes, diversos tipos de cáncer, e incluso la enfermedad de Alzheimer.

Quizá te interese: ¿Es la vitamina D la clave del funcionamiento muscular?

Tipos de vitamina K

Brócoli: fuente de vitamina K
Las fuentes principales de vitamina K son los vegetales.

Hay tres tipos de vitamina K. La K1 o fitonadiona, la K2 o menaquinona y la K3 o menadiona. La primera se encuentra de manera natural en los vegetales; la segunda es elaborada por las bacterias del tracto gastrointestinal; y la tercera es un compuesto sintético.

  • Vitamina K1: se encuentra principalmente en los alimentos de hojas verdes, especialmente espinaca, col rizada, brócoli y lechuga. También en aceites vegetales, arándanos azules, higos, carne, queso, huevos, soja, etc.
  • Vitamina K2: se encuentra en alimentos fermentados, productos lácteos sin pasteurizar, kéfir y chucrut. Está en pequeñas cantidades en el cordero, pato, hígado de res, carne oscura de pavo e hígado de pollo.
  • Vitamina K3: este producto sintético ha sido fuente de polémicas por su toxicidad, especialmente en lactantes.

La vitamina K2 es la más beneficiosa para el organismo. Se sabe que protege el corazón y ayuda a prevenir la osteoporosis. La vitamina K2 es tres veces más eficaz que la K1 en los procesos de regeneración ósea.

Coagulación: ¿Qué es la hemofilia?

Indicaciones

Recreación digital de esqueletos con osteoporisis y sin ello.
Se sabe que la vitamina K influye en la coagulación de la sangre. Es estudiado su papel activo en la osteoporisis.
  • Trastornos del factor coagulación. Es un trastorno genético raro, que se trata parcialmente con administración de vitamina K. Sin embargo, la respuesta de los pacientes es variable.
  • Enfermedad hemorrágica del recién nacido. También es una enfermedad rara y grave, que pone en riesgo la vida del bebé.
  • Carencia de vitamina K. Las personas con riesgo de tener deficiencia de vitamina K son quienes padecen de desnutrición crónica. También quienes tienen afecciones, o toman medicamentos, que limitan la absorción de vitaminas dietéticas.
  • Ingestión de Warfarina. Algunos de los pacientes que ingieren warfarina podrían necesitar de vitamina K. La warfarina es un medicamento anticoagulante, cuyos efectos eventualmente deben revertirse.
  • Trastornos cardiovasculares. Hay evidencias no concluyentes de que la vitamina K mejora las funciones cardiovasculares.
  • Fibrosis quística. Esta enfermedad disminuye los niveles de la vitamina K, por lo cual es aconsejable su ingestión adicional.
  • Prevención de osteoporosis. Los estudios apuntan a que la vitamina K contribuye a prevenir la osteoporosis y facilita los procesos de regeneración ósea.

Aunque no se disponen de suficientes estudios, también se ha sugerido que esta vitamina contribuye a ralentizar los efectos de la enfermedad de Alzheimer y algunos tipos de cáncer. Asimismo, se estima que es aconsejable para tratar casos de cirrosis biliar primaria, cardiopatía coronaria y otros.

Sin duda es una vitamina que vale la pena incluir consumir. Incorpora los alimentos que la contienen a tu dieta diaria y disfruta sus beneficios. Si sufres alguna de las enfermedades descritas anteriormente, consulta a tu médico antes.