Vómitos en los niños: ¿cómo actuar?

Los vómitos en los niños no siempre alertan un problema grave; sin embargo, es importante saber actuar de forma adecuada para evitar descompensaciones por la deshidratación que producen.

Cuando se presentan vómitos en los niños es normal encender las alertas. Aunque no siempre tienen su origen en una enfermedad grave, es esencial prestarle atención para que no se presenten otras complicaciones debido a la deshidratación.

Este síntoma puede ser el resultado de una infección intestinal, un catarro o simples nervios. De hecho, puede tener su origen en factores psicológicos, pues los pequeños aprenden a vomitar para conseguir algo que desean o llamar la atención.

Independientemente de su causa, hay algunas medidas generales que pueden ayudar a acelerar su recuperación. A continuación queremos repasar algunos aspectos relevantes que se deben considerar y varios cuidados que facilitan su tratamiento en casa. ¡Presta atención!

¿Qué son los vómitos?

Los vómitos son las expulsiones violentas y espasmódicas del contenido del estómago a través de la boca y nariz. Aunque se desarrollaron como un mecanismo para expulsar del cuerpo venenos ingeridos, también aparecen como síntoma de muchas enfermedades.

No se deben confundir con la regurgitación, que es el ascenso sin fuerza de una pequeña cantidad de alimento o líquido. Este último síntoma es bastante frecuente en los bebés y no suele ser peligroso.

Niña con arcadas.

Atender los vómitos en los niños es clave para prevenir la deshidratación. Si bien no siempre hay síntomas evidentes, la pérdida excesiva de líquidos puede producir otras complicaciones.

¿Cuáles son las causas de los vómitos en los niños?

La causa más frecuente de vómitos en los niños es una infección conocida como gastroenteritis (gripe intestinal). A menudo, cuando se origina por esta condición, el menor también puede presentar episodios de diarrea. Otros posibles detonantes son:

  • Dolores o lesiones en la cabeza
  • Infecciones del tracto urinario
  • Obstrucciones intestinales
  • Alergias alimentarias o intoxicación
  • Ingestión accidental de un fármaco o tóxico
  • Estenosis pilórica congénita (estrechamiento de la válvula de salida del estómago)

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Cómo actuar en caso de vómitos en los niños

La primera medida para actuar en caso de vómitos en los niños es dejar que el estómago descanse por un tiempo prudente. No se deben suministrar alimentos ni bebidas por un periodo de una o dos horas, pues esto propicia la reaparición del síntoma.

Sin embargo, si el niño ha vomitado muchas veces, es probable que tenga sensación de sed y no pueda aguantar por tanto tiempo. Entonces, en estos casos, lo adecuado es suministrarle líquidos poco a poco, cada 15 o 30 minutos. ¿Qué más se debe hacer?

Amamantar en caso de bebés

Los vómitos en bebés son frecuentes y casi nunca representan algo grave. Por eso, lo normal es seguir alimentándolos con leche materna, ya sea directamente desde el pecho o extraída con anterioridad. Si el vómito reaparece tras la alimentación, es mejor amamantarlo en cantidades menores, con más frecuencia.

En caso de que el vómito persista o que haya señales de deshidratación, se le puede brindar una solución de rehidratación oral. No es aconsejable ofrecerle agua, ni infusiones, sobre todo si la causa no está establecida.

Soluciones de rehidratación oral

Las soluciones de rehidratación oral son bebidas que ayudan a reponer el agua, azúcar y sales que se pierden por los vómitos. En el caso de los niños es esencial suministrarlas, ya que suelen tener descompensaciones y signos de deshidratación debido a este síntoma.

Niño bebiendo agua.

Algunos ejemplos disponibles en el mercado son el Pedialyte, Enfalyte y solución electrolítica pediátrica. También hay marcas genéricas que brindan los mismos beneficios. De hecho, están disponibles en varios sabores y para cada edad.

¿Cómo suministrar este remedio?

  • Se puede utilizar una cuchara, jeringa o gotero medicinal. Por supuesto, si no hay inconvenientes en que el niño o bebé lo tome, se puede introducir en el biberón o en una taza. Considerando que el pequeño tiene sensibilidad, primero se le da una cucharadita (5 ml).
  • Luego, si lo acepta, se va aumentando de manera gradual la cantidad hasta llegar a un máximo de 30 ml (1 onza) cada 5 minutos. Es importante que el niño lo tome sin afán, pues ingerirlo rápido puede desencadenar más vómitos.

Nota: si el vómito persiste no significa que la solución no hace efecto. Los electrolitos que aporta la solución se siguen absorbiendo.

Alternativas a la solución de rehidratación oral

La solución de rehidratación oral es el remedio más recomendado para los vómitos en los niños. No obstante, en vista que algunos pequeños rechazan su sabor salado, hay algunos trucos que pueden facilitar su consumo. Si el niño no quiere tomar la solución opta por:

  • Dársela bien fría o en presentaciones de paletas o chupetines helados (freezie o popsicle)
  • Mezclarla con jugo; una parte de jugo y dos de suero.
  • Elegir una bebida electrolítica deportiva de las que venden en el mercado. Aunque no brindan las mismas propiedades de las soluciones farmacéuticas, sí son útiles para prevenir la deshidratación.

Evitar las bebidas azucaradas

Los jugos dulces y los refrescos comerciales no deben hacer parte del tratamiento de este síntoma. Aunque su sabor es muy atractivo, son pesados para el sistema digestivo y pueden dificultar el control de la causa subyacente.

Mantener una dieta saludable

La alimentación en caso de vómitos en los niños es normal. Se le puede ofrecer cualquier alimento, inclusive si es un caso de gastroenteritis. Por supuesto, lo mejor es tratar de evitar platos copiosos o demasiado irritantes. Asimismo, no es conveniente darle lácteos enteros o productos procesados.

Sopa de fideos saludable.

Tras unas horas de reposo, el menor puede empezar a consumir alimentos sanos como:

  • Cereales integrales
  • Caldos o sopas
  • Frutas y vegetales
  • Carnes magras
  • Lácteos deslactosados

Medicamentos

Antes de administrar algún medicamento en los niños es mejor consultar con el pediatra. Sin embargo, en caso de fiebre y malestar general se pueden emplear opciones como el acetaminofén e ibuprofeno. No se debe utilizar la aspirina, a menos que el médico lo indique.

Cuando el síntoma es persistente, el profesional puede prescribir un medicamento antiemético como el ondansetrón. Este tipo de tratamientos se usan en una dosis única.

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En resumen, para atender los casos de vómitos en los niños es esencial asegurar su reposo y brindarle una solución de rehidratación oral. Cualquier señal de complicación o alerta tendrá que ser evaluada al instante por un médico o pediatra.