Yo te amo mucho más que tú a mí

Hay ocasiones en las que un miembro de la pareja siente que da mucho más que el otro. Debemos tener en cuenta que un “te amo” no solo se expresa con palabras

En el mundo de la pareja, a veces, existe la constancia de que uno de los miembros se entrega más que el otro en la relación.

¿En qué medida es beneficioso ese “te amo mucho más que tú a mí”? Lo correcto sería que ese amor estuviese equilibrado. Sin embargo, como bien sabemos, no siempre es así.

La persona que quiere más corre el riesgo de salir dañada. En más de una ocasión, será consciente de que su cariño no se ve recompensado de igual manera. Esto le dolerá y le hará replantearse el vínculo que tiene con su pareja.

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Es habitual escuchar entre los integrantes de una relación las bromas de “yo te amo mucho más”, “no, yo más”. ¿Hasta qué punto este divertimento puede convertirse en una realidad?

Quizás estemos ante una cuestión absurda. Aunque no lo es tanto cuando empezamos a sentirnos ofendidos por ser quienes aportamos más.

Es una realidad que tenemos que aceptar. Al fin y al cabo, ¿desde cuándo todo es equilibrado en las relaciones?

Yo te amo más y eso hace que me cuestione

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Algunas personas se consideran dichosas por querer más a su pareja, por dar lo máximo de sí mismas. Tal vez, el afán de competitividad que rodea muchos ámbitos de nuestra vida se lleve también a este terreno.

La cuestión es que no estamos en un concurso.

Lo más habitual es que empecemos a cuestionarnos el cariño que dice profesarnos esa persona a la que tanto amamos. Si nos obcecamos demasiado, podemos empezar a ver señales de “falta de amor” en cosas que son solo fruto de nuestro imaginario.

Es importante, entonces, no obsesionarse. Asumir la situación nos ayudará, también, a aceptar a nuestra pareja. Recuerda que la quieres con sus perfecciones e imperfecciones. Esta también forma parte de ella.

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Si te resulta muy complicado, puedes darle otra perspectiva diferente a tu relación. Piensa en las anteriores que has tenido, o las que se podrían haber sucedido. ¿De verdad crees que tú siempre vas a ser quien dé más?

Seguro que eres consciente de que la respuesta es negativa. Cada relación es diferente, única. Por eso, quizás en la situación en la que te encuentras tú ahora, estuvieron otros antes.

Comunica lo que sientes

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Si te estás sintiendo tan mal con ese “te amo mucho más que tú a mí” sería positivo que lo comunicases.

La otra persona, probablemente, desconozca cómo te sientes, cómo estás percibiendo la situación y puede ayudarte a ver las cosas de otro modo.

Guardarte esto para ti puede minar la relación. Quizás te enfades porque no recibes lo mismo, porque te estás dando cuenta de que no es justo… Pero, en realidad, donde te estás equivocando es en la comunicación con tu pareja.

Expresar tus sentimientos en alto te permitirá darte cuenta de que, posiblemente, estés exagerando.

Cuanto más callamos lo que necesitamos decir, más nos preocupamos y más va creciendo esa bola de inseguridades y creencias que solo existen en nuestro pensamiento.

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Además, piensa que, si eres capaz de transmitirle algo tan profundo como esto a tu pareja, ella lo recibirá con agrado y puede que se esfuerce por dar todo lo que pueda de ella misma para que no dudes de su amor.

No obstante, es mejor que no te ilusiones con que esto ocurra. Puede que no llegue a suceder.

¡Cuidado con el espacio!

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El espacio es muy importante. Albergamos las falsas creencias de que “te amo significa poseer”, “te amo significa absorber”, “te amo significa hacerlo todo juntos”… Esto puede agobiar y destrozar la relación.

Como tú consideras que amas más, tendrás la necesidad de estar en todo momento con ella. De esta manera, estarás pendiente de todas esas “pruebas de amor” que demandas para no dudar.

Sin embargo, lo que puedes conseguir con esto es el efecto contrario. Tu pareja se distanciará de ti al encontrarse agobiada, buscará su espacio y esas “pruebas” no serán constantes. A veces, ni se producirán.

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¿Aún te preguntas por qué no te llama? ¿Por qué parece que te esquiva? Cuídate de volverte una persona dependiente o controladora. Cada uno precisa de su propio espacio para respirar.

¿Alguna vez has creído que amabas más a tu pareja que ella a ti? ¿Cómo te sentiste? Es una situación normal a la que no le tenemos por qué dar más importancia de la que tiene.

Al fin y al cabo si estáis bien juntos y sois felices, ¿para qué preocuparse y crear un problema fruto de una inseguridad nuestra?