La mascarilla de miel para una piel limpia y saludable

La mascarilla de miel para una piel limpia y saludable

El nivel de acidez de la miel impide el crecimiento de bacterias que causan el acné y las impurezas. Gracias a su consistencia cerosa exfolia la piel y elimina la suciedad
La mascarilla de miel para una piel limpia y saludable

Desde tiempos antiguos se ha utilizado la miel como un alimento y como un elemento tanto nutritivo como sanador. Los numerosos nutrientes de la miel ayudan a balancear el organismo y actúan en beneficio de la digestión. Asimismo, sus valiosas propiedades también pueden ser utilizadas para el cuidado de quemaduras, heridas y en la limpieza de la piel.

Te queremos presentar una manera práctica de sacar provecho de estas valiosas propiedades mediante el uso de una mascarilla en favor de una piel libre de barros, acné y otras impurezas, así como de una apariencia fresca y saludable.

¿Porque la miel tiene propiedades antibacterianas?

Uno de los elementos más importantes de la miel para el tratamiento de los barros y de las impurezas en la piel es su nivel de acidez. Debido a que es una sustancia bastante ácida, las bacterias no pueden crecer y reproducirse en ambientes o superficies expuestas a la miel. Otro de los compuestos valiosos con los que cuenta la miel es el peróxido de hidrógeno, el cual al estar en contacto con ciertos fluidos del cuerpo actúa como un elemento antibacteriano.
Cuando aplicas la miel sobre tu piel, está limpia tus poros, y su consistencia cerosa remueve la suciedad y la capas de piel muerta. De esta manera, se combate el ambiente en el que crecen mucho de los microorganismos que causan el acné, los barros y las impurezas.

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¿Cómo hacer la mascarilla de miel?

La manera de preparar una mascarilla de miel es muy sencilla. De lo único que tienes que asegurarte es que no eres alérgico a la miel. Simplemente toma varias cucharadas de miel y deposítalas en un plato. De allí, puedes tomarla con tus dedos y aplicar una capa de miel en tu rostro. Deja que la miel se adhiera a tu cara por unos 10 o 20 minutos. Posteriormente, enjuágala con agua hasta retirarla completamente. Al terminar tu mascarilla, notarás como tu piel luce más radiante y fresca, y estará más preparada para combatir la aparición de esas pequeñas infecciones que causan el aspecto enrojecido y de puntos blancos tan molesto.

Hay mucha sabiduría en el uso que se le ha dado a la miel desde hace milenios. Tú también puedes sacar provecho de estas propiedades cosmetológicas y curativas de la miel para lograr esa piel de aspecto sano y esplendoroso. Esto es posible utilizando un producto muy común que está en la cocina de la mayoría de hogares.

Imagen cortesía de Dilip36 y Waugsberg.