10 estrategias sencillas para mejorar tu memoria

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
· 28 enero, 2019
Para ejercitar nuestro cerebro y mejorar nuestra memoria podemos hacer ejercicios sencillos, como memorizar números de teléfono o, si nos gusta, podemos incluso empezar a estudiar otro idioma

¿Se te olvidan las cosas más simples? ¿Notas que te cuesta concentrarte o que los demás tienen más memoria que tú? No te preocupes. En ocasiones, debes tener en cuenta que los estados de estrés o ansiedad reducen nuestra agilidad mental. Además, incluso una alimentación inadecuada puede darnos problemas.

En primer lugar, piensa en tu cerebro como en un músculo. En realidad, cualquier músculo puede ejercitarse y desarrollarse, como también puede atrofiarse. Por ello, mejorar la memoria siempre es posible. A continuación, te vamos a explicar cómo conseguirlo.

¿Te lo vas a perder?

1. Una adecuada alimentación

Alimentacion-para-el-cerebroSeguir una alimentación adecuada es algo básico para tener buena memoria. Por ello, lo ideal es empezar a incluir en tus platos las siguientes frutas, verduras y otros alimentos imprescindibles:

  • Plátano.
  • Nueces.
  • Manzana.
  • Salmón y trucha.
  • Levadura de cerveza.
  • Brócoli.
  • Espinacas.
  • Linaza.
  • Germen de trigo.
  • Ajos.
  • Cebollas.
  • Espárragos.
  • Avena.
  • Lentejas.
  • Pimientos.
  • Cítricos.

2. Evita la rutina

Un enemigo peligroso para nuestra memoria es la rutina. Así, hacer cada día lo mismo y seguir las mismas pautas semana tras semana hace que nuestro cerebro deje de recibir estímulos, incentivos y motivación. Consecuentemente, esta monotonía de estímulos provoca que el procesamiento de la información se vuelva más lento y que nos cueste más fijar datos e informaciones.

¿Solución? Intenta hacer algo diferente cada día. Está claro que todos tenemos que seguir una rutina debido a nuestras obligaciones, pero date un respiro diario de, al menos, dos horas.

3. Pequeños ejercicios mentales cotidianos

Proponte tus propios juegos de memoria. Por ejemplo, cuenta los escalones que hay en tu oficina, en el colegio, en el gimnasio. Cuando veas una matrícula intenta recordarla y evocarla dos horas después. Memoriza el número de los móviles de tus amigas o familiares. Por otra parte, también puedes memorizar un poema o una canción e intenta recordarlas al día siguiente.

4. Enfoca tu atención en lo que estás haciendo

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En ocasiones, hacemos las cosas de modo automático. Primero nos levantamos, nos peinamos, desayunamos y salimos de casa. ¿Dónde hemos dejado el móvil? ¿Dónde están las llaves del coche? Es algo normal. A partir ahora fíjate en lo que estás haciendo, toma conciencia de tu «aquí y ahora» y verás cómo, poco a poco, tu memoria va mejorando.

5. Cuando quieras recordar algo, visualízalo

Imagina que quieres recordar dónde dejas las llaves de casa para no perderlas cuando las necesites. ¿Qué es lo que podemos hacer? Imagínate a ti misma dejándolas en la mesilla de entrada, visualízate. Pon por caso ahora que quieres recordar el cumpleaños de un amigo del trabajo: imagina la hoja del calendario con esa fecha.

En realidad, la memoria es más eficaz si se acompaña de un refuerzo visual o imagen.

6. Sí a las asociaciones de memoria

Memoria

Es muy sencillo, de hecho es casi un juego. La memoria funciona sobre todo por asociaciones. ¿Quieres un ejemplo? Seguro que te habrá ocurrido alguna vez: oler algo y de inmediato recordar algún momento de tu vida. También escuchar una canción y evocar de inmediato una palabra, una sensación o una imagen del pasado.

Si, por ejemplo, quieres recordar  la próxima cita con tu médico, haz alguna asociación con ella: Día 10 a las 9 horas (puedes pensar en los 10 dedos de la mano y en la edad de tu sobrino).

7. Organizar la información

La memoria será mucho más eficaz si organizamos los datos que queremos recordar. Por ejemplo, imagina el caso que vas al supermercado y se te ha olvidado la lista de la compra. Esto es algo que nos ha ocurrido a todos.
¿Qué podemos hacer? Lo primero será visualizar tu cocina y cada estante para hacer un rápido repaso por secciones: lácteos, frutas, legumbres, limpieza, baño…

Gracias a este sencillo ejercicio podremos recordar mejor cada artículo que necesitemos, al pensar en las categorías a las que pertenecen.

8. Regula el estrés y los pensamientos negativos

estres

Seguro que estás acostumbrada a que te digan aquello de ¡Pero qué mala memoria tienes! o, lo que es peor, es posible que te lo digas a ti misma. ¿Sabes lo que algo así acaba consiguiendo? Que lo creamos y que nos rindamos, que asumamos nuestra mala memoria y que nuestros olvidos queden justificados.

A partir de hoy sé consciente de estas tres dimensiones:

  • Primero, la memoria es como un músculo que puede desarrollarse si hacemos «ejercicio mental».
  • Segundo, las preocupaciones y el estrés son los peores enemigos de la memoria.
  • En tercer lugar, para mejorar la memoria necesitamos estar motivadas, estar atentas a los estímulos y a lo que estamos haciendo en cada momento, pero sin presiones.

9. Estimula tu cerebro

Por ejemplo, lee libros, revistas, periódicos, empieza a escribir un diario o, incluso, empieza a estudiar un idioma.
De esta forma, ejercitar diariamente nuestro cerebro nos ayuda a mejorar procesos básicos como la memoria. También nos obliga a estar activas y, lo que es mejor, nos protege frente al paso del tiempo y posibles enfermedades degenerativas.

10. Disfruta del aire libre, libera tensiones

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Sería ideal que cada día te regalaras una hora de tranquilidad al aire libre: Pasea, anda, sal con tu bicicleta o con tu mascota. Consecuentemente, el aire libre despeja nuestra mente y libera tensiones, ya que recibimos fantásticos estímulos como olores, sensaciones, sonidos… Todo ello relaja y nos aporta un sinfín de endorfinas capaces de relajarnos. No hay nada mejor que un instante de paz para asentar los recuerdos del día y esos pequeños detalles cotidianos.

¿Lo ponemos en práctica?

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  • Domínguez, M. E. (2015). Entrenamiento para olvidos cotidianos y mejora de la memoria en mayores: resultados de efectividad. Pensando Psicología , 11(18), 73–84.
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