El amor solo tiene sentido cuando lo compartes

Valeria Sabater · 17 noviembre, 2015
Al igual que recibimos, debemos aprender a dar aquello que deseamos para nosotros mismos y demostrar nuestro cariño más allá de las palabras, con actos tangibles.

Parece una frase hecha: “el amor solo tiene sentido cuando lo compartes“. En realidad, no son muchos los que saben ofrecer amor de forma efectiva o enriquecedora. A pesar de que, en nuestro día a día es común hablar de él.

O, más aún, no entienden que el amor es la capacidad más íntegra de dar y compartir afectos sin hacer daño. No estamos hablando en exclusiva de las relaciones de pareja. Por ejemplo, hay padres que dicen “amar” a sus hijos y que, sin embargo, lo único que consiguen es educar niños que sufren.

El no saber atender, el no ofrecer un amor que invita a la persona a crecer, a sentirse parte de algo y tener raíces, nos aboca a andar como seres perdidos, desnudos de ese afecto que ofrece seguridad y reconocimiento.

El amor que no se comparte, o que no sabe ofrecerse de forma íntegra, nos aboca a la soledad y al sufrimiento. Te invitamos a reflexionar sobre ello.

El amor modifica tu cerebro

Abrazo con amor

Son muchos los expertos, psiquiatras, sociólogos y antropólogos que nos recuerdan que el hombre, cuando viene al mundo, es noble por naturaleza.

Sabemos que esta idea cae mucho en esa tendencia de la psicología positiva. Sin embargo, si tenemos en cuenta el enorme peso que tienen en el cerebro del bebé los estímulos, los afectos, la educación, las experiencias previas y la sociedad, entendemos muchas veces el porqué de determinados comportamientos.

  • El amor modifica de un modo muy intenso numerosas estructuras de nuestro cerebro. Más de diez áreas pueden verse afectadas si, a lo largo de nuestro desarrollo, solo encontramos carencias o rechazos.
  • Un cerebro que no encuentra estímulos positivos relacionados con el amor no se desarrolla como debe. Esto porque estamos vetando el crecimiento de esas áreas relacionadas con las emociones, con la sociabilidad.
  • Un cerebro que recibe de forma regular estímulos negativos es una mente sometida al estrés y la ansiedad. Ello limita, por ejemplo, la correcta maduración del cerebro de un niño. No asentará conocimientos e informaciones con la misma facilidad que otro niño educado en un contexto armonioso y con amor.

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En cuanto al ser humano en general

Dejemos ahora a un lado ese amor que todos necesitamos en nuestra infancia. Pensemos en el impacto que tienen en el ser humano esas relaciones afectivas cargadas de sufrimientos y malos tratos.

  • Son muchas las relaciones de pareja que se basan en un amor “que hace daño”, que controla, que ocasiona miedos y sufrimientos.
  • Puede que te sorprenda, pero un cerebro adulto sometido de forma prolongada a este tipo de estímulos, genera también una serie de cambios bioquímicos y cerebrales muy notorios, similar al estrés postraumático.
  • Una persona que vive sometida a una situación de maltrato emocional, donde el amor no es sincero o, simplemente, “no sabe ofrecerse como debe”, sufre problemas de sueño, ansiedad, baja autoestima e incluso una reducción de esa estructura cerebral relacionada con las emociones: el hipotálamo.
Desamor

El amor solo tiene sentido cuando lo compartes, este amor hace más grande nuestro mundo

El amor que sabe compartirse nos hace más grandes por dentro que por fuera. Porque es así como todo cobra sentido, porque es así como se cuidan y se fortalecen las relaciones positivas.

Todos merecemos tres cosas en esta vida: ser amados, respetados y reconocidos. Si a día de hoy cuentas con una o más personas que te aportan todo esto, no las dejes escapar. Pues, esto es lo que todo ser humano necesita en este mundo. Es una ley universal.

Amar es, ante todo, saber comprender y ver a los demás como a uno mismo. Todos sabemos que el desprecio duele, que el no saber respetar causa sufrimiento y que vetar el espacio personal es limitar ese crecimiento interior que todos merecemos.

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No es lo mismo amar que “saber amar”

Puede que en algún momento de tu vida hayas conocido a alguien “que decía quererte” y, sin embargo, nunca supo hacerlo de forma correcta.

  • Hay quien piensa que el amor es solo una dimensión que se comparte sin más, y que no requiere esfuerzos cotidianos.
  • No por ser padre, madre, hermano o pareja está todo hecho. Amar es saber escuchar, atender, estar cuando se necesita y demostrarlo cada día en los actos más simples, más elementales.
  • El amor debe verse y debe notarse. En ocasiones, las palabras no tienen mayor trascendencia si no las acompañamos por actos que nos lo demuestren.
El amor que se comparte

Estamos seguros de que en tu vida tienes a muchas personas que te quieren y a las que amas. No olvides que es necesario cuidarlas como el mejor de los tesoros. No obstante, tampoco olvides que también tú mereces ser amada, reconocida y atendida.

Reclámalo si los tuyos lo han olvidado. Porque compartir el amor es un acto grandioso donde todos ganamos.