¿Cómo limpiar las arterias obstruidas de forma natural?

El zumo de granada y el de zanahoria favorecen la circulación. Mantén una dieta equilibrada, rica en vegetales y frutas frescas, y evita las grasas y los alimentos procesados.

Nuestras arterias conforman un conjunto importante y delicado. Son los vasos que llevan la sangre con oxígeno desde el corazón hacia los capilares. Son necesarias para el funcionamiento del cuerpo, y para la correcta circulación de la sangre.

¿Qué sucede cuando las arterias se obstruyen?

Arterias obstruidas

Lo más común es que esto ocurra por el fenómeno de ateroesclerosis. Se trata de placas formadas por acúmulos de grasa, células y otros elementos, que acaban por obstruir las arterias.

En consecuencia, los tejidos experimentan una disminución en la circulación de oxígeno y del flujo sanguíneo. Esto provoca lesiones en dicho tejido, además de dolor.

Este proceso afecta con frecuencia a las arterias coronarias. De esta forma, compromete la salud de nuestro sistema cardiovascular.

¿Qué puedes hacer para limpiar tus arterias?

Según la severidad de la obstrucción, el tratamiento puede ser:

-Tomar hábitos y estilos de vida saludables para la prevención

Tratamiento farmacológico para evitar la formación de trombos

Tratamiento quirúrgico

Nuestras alternativas

En este caso te ofreceremos una alternativa sencilla. Se trata de un remedio natural, el extracto de la granada.

El poder de la granada

Según estudios, se ha demostrado que el hecho de usar el extracto de granada puede prevenir notoriamente la obstrucción de arterias o revertir los efectos que esta patología genera.

La granada ha tenido su mayor repercusión en cuanto a las arterias coronarias.

¿Qué sucede con la granada?

El zumo de granada tiene un valor especial en la enfermedad cardiovascular, respondiendo a sus componentes especiales y sus capacidades antioxidantes y anti- ateroscleróticas.

Cuenta con unos niveles de azúcar adecuados y es rica en vitaminas A, B, C y E. Por otro lado, se tiene que en un vaso de zumo de granada, ya obtendríamos el 100% de la dosis diaria necesaria de ácido fólico y la mitad de las vitaminas antes mencionadas.

Pero, la clave está en el componente más importante y más abundante que posee: el potasio. Este elemento es un agente activo que interviene en el mantenimiento del equilibrio de la bomba sodio-potasio, además de que es sumamente necesario para la transmisión y generación de la actividad muscular y el impulso nervioso.

La granada como cardioprotectora

La granada y la presion arterial baja

Es el óxido nítrico quien nos dará la explicación en este aspecto. Hay que tener en cuenta que este óxido está en pequeñas cantidades en nuestro cuerpo. Su acción está ligada a la relajación muscular y a la vasodilatación.

Además, participa también en la regulación de la presión arterial y del flujo sanguíneo. Así pues, la granada protege el óxido nítrico, reforzando con certeza su ayuda en la prevención de los problemas cardiovasculares.

¿Cómo hacerlo?

Te recomendamos consumir un vaso de zumo de granada al día, por lo menos por tres meses. Después, puedes evaluar el estado de tus arterias y su mejoría.

Si no ves cambios, debes visitar al médico.

Te recomendamos…

No sólo lo intentes con el zumo de granada, recuerda que para que estés bien, todo en ti y en tu cuerpo debe estar en equilibrio. Por eso, te recomendamos llevar una dieta balanceada, con mayor consumo de vegetales y frutas frescas; evita las grasas o los alimentos procesados.

Puedes intentar también bebiendo un vaso de jugo de zanahoria aprovechando sus buenas propiedades para la circulación; además, como una receta más sencilla, puedes beber una mezcla tradicional de jugo de limón y miel cada día.


Lo más importante en este proceso es que, además de que empieces a obtener tus zumos o extractos, seas consciente de aquello que consumes y de tus actividades diarias.

 

Trexler, Eric T et al. “Effects of pomegranate extract on blood flow and running time to exhaustion” Applied physiology, nutrition, and metabolism = Physiologie appliquee, nutrition et metabolisme vol. 39,9 (2014): 1038-42.