La distancia impide los abrazos pero no los sentimientos

Valeria Sabater · 1 junio, 2016
Para que la distancia no perjudique la relación de pareja es fundamental que ambos miembros entiendan la situación y que confíen en la otra persona sin condiciones

La distancia entre las personas que se aman es como un hilo sutil que enhebra dos corazones. Los sentimientos siguen presentes, pero siempre existe ese miedo temeroso a que los kilómetros rompan esa unión de dos miradas, dos cuerpos que antes se tenían cerca.

A lo largo de nuestra vida es común que tengamos que separarnos, por las razones que sean, de alguien que nos es querido. En ocasiones es nuestra pareja, otras veces puede que incluso sean nuestros hijos.

Los temas laborales suelen ser siempre el motivo más frecuente que justifica estas distancias forzadas que, aunque siempre son temporales, suponen un reto muy duro para ese vínculo, para esa relación.

Aparecen las dudas, los miedos y, ante todo, la añoranza de esa otra mitad.

Ahora bien, los sentimientos sinceros y las mentes que, además, saben gestionar estos momentos vitales tan complejos, entienden que la distancia es solo carencia de contacto físico pero no ausencia de sentimientos.

Te invitamos a reflexionar sobre ello.

La distancia que separa nuestras almas

Cuando alguien inicia una relación de pareja nunca sabe a qué pruebas va a tener que someterse. Por ello, cuando construimos un vínculo con alguien, hay que tener claros una serie de aspectos:

  • Amar es saber invertir esfuerzos.
  • Querer a alguien es arriesgarse.
  • Una relación estable, madura y consciente es aquella que ha sabido hacer frente a las múltiples dificultades que van apareciendo. Situaciones para las cuales ninguno de los dos miembros de la pareja estamos preparados.

A día de hoy, en esta sociedad cambiante, competitiva y compleja, el tener que desplazarnos para mejorar nuestras economías personales e incluso nuestra formación académica es algo muy común.

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A pesar de que lo más razonable sea siempre emprender dichos proyectos juntos, no siempre es posible. No al menos durante un periodo determinado de tiempo. Es ahí donde aparecen los problemas más comunes que seguidamente pasamos a analizar.

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La incertidumbre de los afectos en las distancias

Las dudas, el miedo y la desconfianza suelen ser los principales enemigos a la hora de mantener una relación en la distancia.

  • Parte de nosotros mismos se había adaptado a esa otra mitad que es nuestra pareja y cuando se establece un amplio espacio entre ambos donde corren los kilómetros y los abismos de las dudas, tenemos la sensación de que una parte de nuestro ser se está perdiendo.
  • La incertidumbre de no saber si seguimos siendo amados es el principal problema. Por ello, es habitual que exijamos más llamadas, mensajes y esas interacciones para reafirmar el vínculo cuando, en realidad, lo que necesitamos ante todo es aplacar el miedo.

Resulta, sin duda, algo muy complejo.

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Relación de pareja en la distancia: quien sí y quien no podrá mantenerla

Los expertos en relaciones de pareja nos indican que no todas las personas están preparadas para mantener un compromiso en la distancia.

  • Las personas con una baja autoestima, por ejemplo, suelen presentar mayores conductas de apego, de esa necesidad de refuerzo inmediato y cercanía que no se puede conseguir estando separados.
  • Un bajo autoconcepto, baja autoestima y una alta inseguridad hacen que aparezcan conductas como los celos y esa desconfianza que provoca, a su vez, un alto sufrimiento en la otra persona.
  • Por otro lado, aquellos perfiles más seguros, caracterizados por una buena madurez psicológica y emocional, establecen un compromiso a nivel de pareja basado, por encima de todo, en la confianza y en un proyecto en común con el ser querido.
  • Ello no significa que no se sufra por la añoranza, por la falta de ese contacto físico, las caricias, la complicidad de las miradas que se sienten cerca…

Cuando se quiere desde el corazón y la mente está tranquila, porque confía, no importan las distancias.

Cómo mantener una relación de pareja en la distancia y no desfallecer en el intento

Tal y como hemos señalado, la personalidad de cada uno es, sin duda, algo esencial a la hora de mantenernos fuertes durante esa temporada en que debamos estar separados.

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No obstante, existen también una serie de factores que debemos tener en cuenta:

  • La distancia debe tener un propósito que ambas partes entiendan y hayan aceptado. Queda claro que toda relación lo único que pretende es poder hacer vida en pareja, construir un espacio en común donde crear nuestros días uno al lado del otro.

Si esto no se da, si alguno de los dos no entiende o no acepta que la otra persona tenga que irse, resulta muy complicado que la relación se mantenga.

  • Cultivar la sinceridad y el respeto en cada instante. El que estemos cada uno de los dos en “mapas muy diferentes” no implica que no sigamos compartiendo “espacios emocionales comunes”.

A pesar de la distancia, hemos de seguir siendo sinceros.

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Si en algún momento no nos es posible hacer esa videollamada o estamos ocupados, la otra persona debe ser capaz de entenderlo sin preocuparse, sin pensar lo peor.

  • La distancia es temporal. Este es el punto más importante. Si una pareja se ve obligada a separarse debe poder percibir que día a día queda un poco menos para reencontrarnos de nuevo.

El esfuerzo, la tristeza por la añoranza debe tener un propósito.