El valor de la humildad cotidiana

Valeria Sabater 1 mayo, 2015

La humildad, no es un valor que veamos a día de hoy con mucha frecuencia. Se aprecia más la competitividad, lo superficial, la rapidez y las relaciones con fecha de caducidad, esas que, para darlas por finalizadas, nos basta con eliminarlas de nuestros perfiles sociales.

¿Dónde queda ahora la humildad de reconocernos a nosotros mismos como lo que somos, con nuestras grandezas y con nuestros errores? Parece que cada vez hay menos tiempo para esta introspección, para ahondar en nuestras emociones y, a su vez, comprender las de lo demás. Hablemos hoy sobre el importante valor de la humildad con el fin de ponerlo más en práctica y para poder iniciar también a los más pequeños en esta área.

La virtud de aceptarnos con todos nuestros defectos y grandezas

yoga meditacion relajacion naturaleza respository

Nunca es fácil hacer una lectura profunda de lo que somos. No basta con mirarnos al espejo para preguntarnos qué tal nos trata el tiempo, porque la vida no está en esa arruga de más, o en ese color que hemos elegido para nuestro cabello. La auténtica vida estará, sin duda, en ese gesto un poco más triste que refleja el espejo y, sobre todo, en nuestros propios actos.

La humildad nos enseña a ser objetivos con nosotros mismos, a aceptar nuestros errores y a ver, además, que todos tenemos límites. Nadie es perfecto, así que no cometas el error de creer que eres toda una experta en aquello que dominas tan bien, en esa profesión que ejerces con satisfacción porque, en realidad, nadie es maestro de sus artes. Todos somos estudiantes que aprendemos cada día de esta compleja vida donde, en cualquier momento, podemos ser falibles.

Muchos de nosotros estamos además convencidos de que la forma en que vemos la vida es la correcta, la que encaja dentro de “nuestros esquemas”. Y, a su vez, todos aquellos que la ven de otra forma, están, sin duda, equivocados. ¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué solemos actuar en ocasiones con tanto orgullo? Todas estas formas de pensamiento tarde o temprano nos ocasionan problemas y discusiones.

meditar

Quien ve la vida con humildad, aceptando sus límites, aceptando que todos tenemos nuestros puntos de vista, nuestras debilidades y también nuestras grandezas, suele vivir de un modo más pleno e íntegro. No se lleva tantas desilusiones, porque no se marca grandes objetivos ni se ve a sí mismo como “alguien perfecto”. La humildad es un valor que nos enseña a ser felices con lo que tenemos y lo que somos.

Ahora bien, puede que te preguntes: pero, ¿de qué modo puedo cultivar mi humildad en el día a día? Mediante la modestia. Tan sencillo como eso. Hay personas que confunden el ser humilde con “darlo todo por los demás y vivir con lo mínimo”. No se trata de llegar a estos extremos. Lo que debemos hacer en realidad son pequeños actos que nos permitan ver las cosas en su justa realidad, para poder llevar una vida más íntegra, más feliz.

Si nos acostumbramos a actuar con modestia, podremos reconocer, por ejemplo, nuestros propios errores para poder crecer y avanzar siendo un poco más sabios. Quien no ve sus propias limitaciones tropezará en la misma piedra una y otra vez. Así pues, tenlo en cuenta, sé modesta, escucha a los demás, escúchate a ti misma, no busques tener siempre la razón ni pienses que tu punto de vista es siempre el correcto.

Felicidad

Desarrolla a la vez tu curiosidad, manteniendo una mente abierta que te permita crecer, explorar el mundo, las emociones, los sentimientos. Aprende a perdonar y a ver el mundo con más humildad, como quien observa a una criatura que aún está creciendo y que necesita aprender. En esta vida no se trata de ganar o perder cosas, sino de experimentar una felicidad cotidiana y humilde mediante la cual aprender siempre a ser mejores personas, y a su vez, hacer felices a otras.

Obviamente, sabemos que esto no siempre es fácil de conseguir, puesto que muchos llevamos una vida llena de responsabilidades, de objetivos que cumplir, de personas a quien cuidar… No obstante, recuerda una cosa: intenta que cada cosa que hagas te aporte felicidad. Busca un trabajo que te haga sentir plena y orgullosa de ti misma, rodéate de personas que te aprecien por lo que eres y que, a su vez, también practiquen la humildad.

No es difícil.

Te puede gustar