¿Estás tratando de perder peso pero al poco tiempo lo recuperas? Te explicamos las 4 posibles razones

Valeria Sabater · 4 mayo, 2015
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la pedagoga en educación física y nutricionista Elisa Morales Lupayante el 26 diciembre, 2018
Debemos mentalizarnos de que la clave para perder peso no está en ponernos a dieta, sino en adoptar unos hábitos de alimentación saludables y mantenerlos

¿Te ha pasado alguna vez? Llevamos tres meses con una rigurosa dieta, estamos preparándonos para el verano o puede incluso que, simplemente, queramos mejorar nuestra figura perdiendo esos kilos de más. ¡Y lo conseguimos! Al fin logramos estar en nuestro peso ideal. Sin embargo, al cabo de unas semanas… recuperamos el peso perdido.

¿Por qué es tan frecuente que nos pase esto? ¿Hay algo que hemos hecho mal? Es muy posible que así sea, de ahí que queramos explicarte en este artículo cuáles son las causas más comunes que nos hacen recuperar el peso perdido cuando menos lo esperamos.

Claves que nos hacen recuperar el peso perdido

A continuación vamos a compartir contigo las 4 claves principales por las que se recupera el peso perdido después de haber adelgazado. Así que toma nota y no caigas en estos errores frecuentes:

1. Saltarse comidas

peso perdido

Te pondremos un sencillo ejemplo para que lo entiendas de inmediato. Imagina que una amiga tuya quiere perder peso rápidamente de cara al verano. Para ello, se pone su propio régimenÉste consiste en saltarse las cenas, desayunar lo mínimo y, en las horas centrales, picotear todo aquello que le parezca.

Esto supone que, al día, pasa entre 10 y 12 horas sin comer, lo cual hace que su organismo entre en «estado de alerta» y busque quemar las reservas energéticas. No obstante, en el momento en que se vuelva a la normalidad, va a ocurrir todo lo contrario. Recuperará la reserva energética de antes con gran rapidez para cubrir esa falta inesperada y para prevenir nuevas situaciones que nuestro cuerpo codifica como de alarma.

Es decir, lo que ha hecho nuestra amiga no es nada saludable. No podemos dejar de comer sin más de un día para otro, ni limitarnos a hacer dos comidas diarias. Esto se procesa como una amenaza y, en consecuencia, nuestro organismo reacciona almacenando más grasa en previsión de futuros ayunos.

2. El peligro de las dietas de bajo valor calórico

En este caso tenemos el clásico ejemplo de esas dietas muy restrictivas donde, a pesar de respetar las 5 comidas al día, se hacen mediante un desequilibrio dietético y nutricional muy peligroso para nuestro organismo. Se trata sobre todo de esos regímenes donde se busca consumir menos de  1.200 Kcal/día. Generalmente, se recomienda consumir casi exclusivamente hidratos de carbono, o un tipo de proteínas.

Es algo muy peligroso para nuestra salud. Normalmente estas dietas se llevan a cabo durante poco tiempo, unas dos o tres semanas. Además, es común que al dejarlas, reaparezcan los kilos perdidos como por arte de magia. Incluso aunque comamos moderadamente.

Toma nota de por qué sucede esto

  • Este tipo de dietas restrictivas lo que hacen es bajar nuestro nivel de glucógeno. De modo que nuestro organismo tiende a buscar este elemento en algún lugar. ¿Y sabes dónde lo hace?  En nuestros músculos. Es en estas partes donde puede obtener cierta energía y, para hacerlo, libera una gran cantidad de agua junto con minerales y sustancias tóxicas derivadas de su metabolismo como, por ejemplo, el ácido úrico.
  • Cuando la supuesta «dieta milagro» finaliza, hemos perdido kilos por haber consumido el glucógeno almacenado en el hígado, por haber recurrido a los músculos en busca de energía y por haber perdido agua y minerales esenciales para nuestro cuerpo. Este déficit hace que, en el instante en que volvamos a nuestra dieta normal, los tejidos busquen «rehidratarse» de nuevo y rápidamente, almacenándose para ello las grasas y las calorías. De ahí que los kilos vuelvan al poco tiempo.

3. La necesidad de incorporar hábitos sanos a nuestra dieta

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Si te ha ido bien una dieta, ¿por qué dejarla? Muchas veces tendemos a engordar porque mantenemos unos hábitos alimenticios no solo incorrectos, sino también poco saludables. Ya sabes que la ingesta de grasas, de dulces o de comidas prefabricadas deriva siempre en un colesterol elevado, en hipertensión y en enfermedades muy peligrosas para nuestro corazón.

Así pues, lo más indicado es que, para no recuperar el peso perdido, incorporemos esa dieta que nos ha ido bien a nuestro día a día, y ello no quita que en algún momento puedas darte el capricho de comer un dulce o una tarta, si sabes que saliendo a andar luego puedes rebajar ese índice calórico.

Generalmente, a la hora de perder peso, siempre es muy adecuado acudir a un nutricionista. En ocasiones, puede ocurrir que determinados alimentos nos sienten mal, o que determinadas combinaciones no sean buenas para nosotros. Lo primero es, sin duda, saber escuchar y entender nuestro cuerpo y, en el momento demos con algo que nos va bien, que cuida de nuestra salud y que nos hace perder kilos, lo integremos para siempre en nuestro día a día.

4. Cambios de rutina

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Ocurre muchas veces. Una de las causas más frecuentes a la hora de recuperar el peso perdido es cambiar de hábitos, o que ocurra algo en nuestra vida que haga que almacenemos kilos de nuevo. ¿Quieres algunos ejemplos? Seguro que alguno de estos aspectos no te son desconocidos.

  • Acabas de perder unos kilos pero en el trabajo te cambian el horario, con lo cual, tus hábitos de vida también cambian y, al poco, vuelves a engordar.
  • Tener problemas con tu pareja.
  • Empezar a tener más ansiedad por los problemas en casa, en el trabajo…
  • Has perdido peso de cara al verano pero, en ocasiones, la época estival hace que nos relajemos, que salgamos más a bares, a fiestas… Y, en consecuencia, volvemos a recuperar el peso perdido.

Conclusión

En conclusión, las dietas no son algo que se hacen puntualmente. Las dietas deben permanecer en el tiempo junto al cambio en nuestro estilo de vida. De esta forma adelgazaremos y no recuperaremos el peso perdido. Por último, en caso de dudas consulta con tu médico o nutricionista. Además, te recomendamos ampliar la información consultando la bibliografía.

  • Nardone, Giorgio. La dieta de la paradoja: Superar las barreras psicológicas que te impiden adelgazar y estar en forma. Vol. 72. Grupo Planeta (GBS), 2009.
  • Pérez-Lizaur, Ana Bertha. Dietas normales y terapéuticas: los alimentos en la salud y la enfermedad. McGraw Hill Mexico, 2014.
  • Tajer, Carlos D. “La obesidad y sus paradojas: tratando de elaborar un mensaje coherente para la prevención secundaria.” Revista argentina de cardiología 80.2 (2012): 195-204.