Frutas y semillas para la salud

¿Sabías que el polvo de cacao puro tiene más del doble de antioxidantes que el té verde? Nos ayuda a mantener la flexibilidad de las arterias y tiene propiedades cardioprotectoras

¿A quién no le gusta gozar de un organismo saludable y de un estado de bienestar general? La naturaleza nos ofrece deliciosas formas de cuidar nuestro cuerpo, sin efectos secundarios, gracias a estas maravillosas frutas y semillas, que te sorprenderán por todo lo que son capaces de hacer por ti.

Almendras

Las almendras son ricas en antioxidantes y en fitoquímicos, sustancias presentes en las plantas, que son beneficiosas para la salud cardiovascular. Los antioxidantes como los fenoles y los flavonoides se encuentran concentrados en la piel de las almendras. Además, estas semillas oleaginosas son una excelente fuente de calcio, magnesio, hierro, potasio, fósforo, vitamina E y grasas insaturadas, las cuales ayudan a controlar los niveles de colesterol. Por último, la almendra también posee fibra, que favorece a un buen funcionamiento del colon.

Nueces

Gracias a su contenido de ácidos grasos omega 3, las nueces ejercen un efecto protector contra la enfermedad cardíaca y contra la isquemia o accidente cerebrovascular, así como también reducen el riesgo de padecer cáncer de próstata y de seno. Por si fuera poco, ayudan a aliviar la artritis y a combatir la depresión y otras dolencias psicológicas.

Canela

Esta aromática especie se destaca por ayudar a regular el azúcar en la sangre y por reducir los niveles de triglicéridos, LDL o mal colesterol y colesterol total en personas que padecen de diabetes tipo 2. Otras bondades de la canela son que alivia la congestión nasal, la artritis, así como el dolor y la rigidez muscular y articular, al igual que las molestias menstruales. Asimismo, estimula la circulación, favorece la buena digestión y previene las infecciones urinarias, el deterioro dental y las enfermedades de las encías.

Manzana

La “fruta de la tentación” es especialmente rica en vitamina C y también es fuente de otras vitaminas como la A y la B. Mientras que las dos primeras son antioxidantes que aumentan la resistencia a las infecciones y combaten los radicales libres, el complejo B favorece la función enzimática que estimula el metabolismo y otras funciones vitales del organismo. Además, contiene minerales como calcio, fósforo, hierro, cobre, potasio y zinc, los cuales ayudan a controlar la presión arterial y el ritmo cardíaco.

Tomate

Lo que hace de este apetitoso vegetal una maravilla de la naturaleza es su amplia variedad y cantidad de nutrientes, tales como vitaminas C, A, E, K y complejo B, minerales como cobre, manganeso, magnesio y fósforo, y además contiene fibra. Por si fuera poco, tiene cero grasas y cero colesterol.

Zanahoria

La fama que tiene la zanahoria como beneficiosa para la visión es muy cierta, debido a su alto contenido de vitamina A. Otra de sus propiedades es la protección que ofrece contra la radiación ultravioleta, y además ayuda a prevenir las enfermedades cardíacas, así como los accidentes cerebrovasculares. La piel también se beneficia de la zanahoria, ayudando a mantenerla joven y suave. Igualmente, contribuye a limpiar el colon y a eliminar toxinas, y por ser fuente de calcio, fósforo y magnesio, fortalece el sistema óseo y el corazón, ayudando también a mantener saludable al sistema nervioso. Otros nutrientes presentes en la zanahoria son las vitaminas B6 y C, potasio, cobre y ácido fólico.

Cacao

El contenido de antioxidantes de esta semilla es impresionante, siendo que una taza de chocolate caliente hecho de polvo de cacao puro, tiene cinco veces más antioxidantes que el té negro, más del doble que el té verde y casi el doble que una copa de vino, por lo cual ayuda a mantener las arterias flexibles y ejerce un efecto protector contra la enfermedad cardíaca y los accidentes cerebrovasculares. Además, ayuda a regular el azúcar en la sangre y la presión arterial.
Por último, una recomendación para optimizar los beneficios de las frutas y semillas, es procurar que éstas sean orgánicas siempre que sea posible, con el fin de evitar las toxinas derivadas de los pesticidas, los fertilizantes químicos y la ingeniería genética.

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