El peligro de las grasas trans artificiales

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la fisioterapeuta y nutricionista Sofía Quintana Alonso el 19 enero, 2019
Jose María Marín · 4 enero, 2014
Las grasas trans artificiales están presentes sobre todo en alimentos ultraprocesados

¿Quién no ha preferido untar el pan con margarina en lugar de mantequilla durante una dieta? Durante años se ha difundido que el aceite vegetal es mucho más sano que el de origen animal, especialmente para el colesterol. Pero el procesamiento de este tipo de aceites para aumentar su duración y darles solidez genera grasas trans artificiales, un peligro para la salud.

Esto no sucede con todas las grasas vegetales ni todos los productos, pero en la etiqueta muchas veces no se advierte claramente de que es una grasa vegetal trans (grasa vegetal hidrogenada). De hecho, enfatizan que está elaborado con grasa vegetal como una ventaja para una ¿dieta sana?

¿Por qué las grasas trans artificiales son un problema?

Este tipo de grasa “artificial” propicia la formación de placas de ateroma en las arterias en un grado muy superior a las grasas de origen animal (grasas saturadas), con lo que incrementan enormemente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Es importante consultar las etiquetas si se consumen determinados productos con frecuencia. Según los criterios de la Organización Mundial de la Salud, el consumo de grasas trans debe representar menos del 1% de las calorías diarias ingeridas.

Las grasas trans artificiales se encuentran con frecuencia en snacks y aperitivos salados, productos precocinados, galletas, margarinas y bollería industrial. Se forman al procesarlos para poder solidificarlos a temperatura ambiente. De otra forma, estos aceites serían líquidos y no podríamos untarlos.

 

Alimentos ricos en grasas trans artificiales

Una breve explicación química

Más en detalle, los ácidos grasos trans artificiales son ácidos grasos insaturados hidrogenados. Provienen de aquellos aceites que se hidrogenan con el fin de poder usarse industrialmente con mayor facilidad. El tratamiento industrial les confiere mayor durabilidad, solidez y sabor.

El proceso de hidrogenación consiste en tratar el aceite vegetal con hidrógeno para cambiar su estructura química y solidificarlo a temperatura ambiente. La hidrogenación modifica la posición de los átomos de hidrógeno alrededor de los dobles enlaces moleculares característicos de las grasas insaturadas. Este cambio de configuración química transforma artificialmente los ácidos grasos insaturados «cis» en ácidos «trans», lo que los convierte en un peligroso veneno.

Aunque las grasas trans naturales presentes en los lácteos no son un peligro, y pueden incluso ser beneficiosas, lo cierto es que existe un consenso científico acerca del peligro para la salud que suponen las artificiales. Las grasas trans artificiales aumentan exponencialmente el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular, interfieren en la regulación de la glucosa, aumentan el riesgo de diabetes y son inflamatorias. Por si fuera poco, se han relacionado directamente con problemas en el desarrollo del sistema nervioso en niños.

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Estructura molecular de los ácidos grasos hidrogenados

El abuso publicitario

Se menciona en los ingredientes de los alimentos que «contienen aceites vegetales» para intentar venderlos como alimentos sanos. Pero, al omitir que el proceso de hidrogenación los transforma en ácidos grasos trans están causando un enorme daño a la población. Los consumidores, ingenuamente, han desviado el consumo de mantequillas elaboradas con leche entera de vaca sin procesar, a las margarinas, elaboradas con aceites vegetales hidrogenados.

La legislación en muchos países prohíbe su uso en pastelería y bollería industrial, pero no sucede así en todos, y en países del primer mundo está ocasionando una epidemia de trastornos y problemas asociados a la obesidad y al colesterol, con el consiguiente riesgo cardiovascular. Y todo ello sin que el consumidor final se entere, confiado en la seguridad que le brinda la etiqueta de 100% vegetal.

Comida basura

 

¿Qué podemos hacer?

La única solución es disminuir el consumo de grasas trans artificiales. Esto no debe resultar excesivamente traumático, puesto que la mayoría de estas grasas perjudiciales se encuentran en dulces y productos procesados, que no son de primera necesidad, como la margarina, las galletas y repostería industrial, los helados, etc., fabricados con aceite vegetal refinado.

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Estudios científicos recientes

En un estudio publicado en el New England Journal of Medicine, se demostró que las personas que ingerían mayor cantidad de grasas vegetales hidrogenadas, tenían el doble de probabilidad de sufrir un infarto de miocardio. Se estima que cada año podrían morir unas 30.000 personas en EEUU únicamente a causa de las grasas trans.

Entre los últimos datos científicos, se ha demostrado que este tipo de grasas no solamente afectan a los adultos, sino también a los niños e incluso a los embriones y fetos.

En la Universidad de Maryland, la Dra. Beverly Teter ha podido constatar la reducción de la leche materna en ratones criados con margarinas industriales, lo que lo relaciona con determinados trastornos de la lactancia humana en madres en cuya dieta están muy presentes, motivando la imposibilidad de dar el pecho más allá de las dos o tres semanas después del parto.

Además, se ha encontrado una relación con un menor peso del bebé en el nacimiento, como indican los estudios del Dr. Gerald Hornstra de la Universidad de Limburg en Maastricht.

 

La comida basura puede ser mortal

TOP TEN. Los “diez más dañinos”

Aquí tienes una lista de los diez alimentos más peligrosos por su contenido en grasas trans artificiales. De esta forma podrás hacer una selección de los alimentos que compras e ingieres, sin olvidar que consumir más de 5 gramos de esta grasa se considera ya muy peligroso:

  • Patatas fritas (150 g): .7 gr. de grasas trans.
  • Bollo industrial (1 unidad): 5-6 gr. de grasas trans.
  • Hamburguesa industrial (200 gr.): 3 gr. de grasas trans.
  • Quesito (1 unidad): 2,2-5,2 gr. de grasas trans.
  • Magdalena industrial (1 unidad): 1-2,1 gr. de grasas trans.
  • Galletas industriales (2 unidades): 1,3 gr. de grasas trans.
  • Margarina (1 cucharada): 0,9 gr. de grasas trans
  • Panecillo comercial (1 unidad): 0,85 gr. de grasas trans
  • Una tableta de chocolate (80 gramos): 0,75 gramos de grasas trans.
  • Barrita de cereales (1 unidad ): 0.4 gr de grasas trans.
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