Lo que te hace ser diferente también te hace ser especial

Valeria Sabater · 20 enero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 20 enero, 2020
Debemos procurar que nuestras diferencias sirvan de ejemplo al resto y nos ayuden a mejorar. Asimismo, también podemos crecer con lo que otros nos aporten.

Lo que te hace ser diferente, te hace ser único y, por tanto, especial. ¿Qué sería de este mundo si todos fuéramos clones unos de otros? Los mismos pensamientos, las mismas actitudes y los mismos cuerpos definirían en realidad una sociedad vacía y falta de espontaneidad, de magia y creatividad.

Es posible que llegaras al mundo con un rostro poco armónico, o con demasiadas pecas, o con una nariz muy marcada, o unas piernas demasiado largas. Puede que siempre hayas sido demasiado delgado, o que esos kilos de más que has heredado de tu familia te hayan caracterizado toda tu vida.

Hay quien piensa que todas las características físicas que no siguen el canon típico de belleza «le hacen ser diferente». Hay quien que creen que pensar de manera alternativa «le hace ser diferente».

En realidad, lo que de verdad nos hace diferentes y únicos es de qué modo asumimos estas particularidades. Y de ahí nuestra valía y nuestra grandeza.

Porque ser diferente no debe ser sinónimo de exclusión. Ser diferente da carácter.

Marcar la diferencia

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Es muy común que veamos a los adolescentes esforzándose cada día por ser iguales al resto, igual a sus compañeros de clase. Visten de modo similar, comparten la misma música, admiran a los mismos artistas…

En ocasiones, llegan a «diluirse» tanto unos con otros que es complicado diferenciarlos. Sienten la necesidad de formar parte del grupo. Sin embargo, ser parte de un grupo también puede tener consecuencias negativas:

  • Estar determinados por el grupo.
  • Sentir ansiedad y sufrimiento cuando no pueden conseguir las mismas cosas o cumplir los mismos patrones estéticos y físicos.
  • Se defiende la idea de que ser diferente es sinónimo de rareza, de defecto y, por tanto, de exclusión.

No es algo saludable, ni física ni emocionalmente. Por eso, muchos jóvenes tiene problemas de autoestima.

Es importante comunicarse con ellos de forma asertiva y hacer que reflexionen y que aprendan a aceptarse, manteniendo un equilibrio entre su personalidad y el grupo:

  • Estar bien con un mismo es siempre el principal valor al que debemos aspirar.
  • Aceptarse como uno es, ya sea físicamente o por nuestro carácter, implica también que es necesario entrar en unas normas adecuadas de salud. Es estar bien por dentro y por fuera.
  • Nadie, ni siquiera la propia sociedad con sus modas, tiene derecho a decirnos que ser diferente está mal.

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¿Ser todos iguales nos haría felices?

¿De qué nos sirve en realidad ser todos iguales? Uno de los objetivos de muchas personas es, sin duda, el de dejar huella y ser un ejemplo del que aprender, también para la propia sociedad.

Debemos ser capaces de aportar nuevas ideas con las que enriquecernos para seguir avanzando.

Romper los moldes que impone la sociedad ayuda a adquirir estrategias personales para sobresalir del resto, ser más valientes y dar ejemplo.

Ser diferente no es fácil

Chica de cabello cobrizo.

En ocasiones, la sociedad no hace nada fácil ser diferente. No importa el molde que rompas. Mientras hagas algo que la sociedad no espera, o no hagas algo que la sociedad espera, te tacharán de diferente.

Ahora bien, nunca debemos dejarnos llevar por las críticas ni sentirnos afectados. Si nos rendimos, o más aún, nos autoconvencemos de que ser diferentes es algo malo o no recomendable, lo perderemos todo.

  • No pierdas jamás tu facultad para pensar de forma crítica, para ir un paso más allá de lo que se espera.
  • Intenta tener un impacto positivo en cada día de tu vida. Conseguirás pequeños triunfos y, poco a poco, te sentirás mejor contigo mismo.
  • Asume tus limitaciones, entiéndelas y afróntalas. Las auténticas limitaciones están en la mente. Si somos capaces de cambiar nuestros pensamientos, cambiará también nuestra actitud hacia la vida.

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Conclusión

Ser diferente y saberse diferente es, la mayoría de las veces, una oportunidad porque nos permite aprender mucho más de nosotros mismos, y eso es algo de lo que no todo el mundo es capaz. Por ello, vale la pena aprender a aceptarnos y elegir ser felices con quienes somos, cada día de nuestras vidas.