No necesitas que nadie te complete: eres una persona entera

Valeria Sabater · 24 noviembre, 2015
Al buscar a alguien que nos complemente y no que nos complete nos aseguramos de que, en caso de que la relación se acabe, seguiremos enteros, sin carencias

Si hay algo que siempre nos ha inculcado la sociedad, e incluso esa visión más peligrosa del amor romántico, es que necesitamos a alguien a nuestro lado para sentirnos, e incluso ser, “una persona entera”.

En esta vida, nunca es fácil encontrar a esa persona que encaje con nuestros valores, que se alce como un compañero/a idóneo/a a lo largo de nuestro transcurso vital. Alguien con quien aprender, alguien con quien crecer.

Nos “venden” la imagen de un corazón roto por la mitad donde cada uno de nosotros representamos una parte. Admitimos, cómo no, que resulta algo romántico y emocionante pero, en realidad, nunca hemos de caer en el error de creer que necesitamos a alguien a nuestro lado para ser verdaderamente felices.

Soy una persona entera que no busca una relación dependiente

mujer sintíendose una persona entera

“Sin ti no soy nada”, “Solo puedo ser feliz a tu lado”, “Si me dejas me moriré”, “No sé qué haría en esta vida sin ti”.

Estas son frases que todos, de alguna manera, hemos sentido alguna vez e incluso dicho en voz alta. En cierto modo es normal, porque el amor y la pasión nos alzan en esa afectividad tan intensa donde podemos llegar a perder el concepto de nuestra propia identidad.

Ahora bien, por normal no hemos de considerarlo adecuado o saludable. Todas estas ideas, sensaciones y frases encierran todos estos aspectos:

  • Si no nos vemos como una persona completa “derivaremos” en una dependencia afectiva poco adecuada respecto a la otra persona.
  • Focalizamos nuestra razón de ser y nuestra propia autoestima en nuestras parejas.
  • Este tipo de apego nos hace muy vulnerables hacia lo que haga, diga o decida la otra persona. Cualquier pequeña desavenencia nos puede causar un alto sufrimiento.
  • Al poner nuestra felicidad en “la propiedad” de otra persona perdemos, en cierto modo, el control de nuestra propia vida.
  • Este tipo de comportamientos nos hacen perder día a día nuestro autoconcepto y autoestima.

Nacemos siendo ya una persona entera, no necesitamos a nadie

Hoy en día son muchas las personas que siguen enfatizando este tipo de relaciones. En especial la gente más joven. Resulta muy emocionante iniciar una relación donde se dé esta unión tan íntima, tan dependiente, ahí donde “el todo o nada” caracteriza cada aspecto.

No obstante, si hay algo que debemos tener claro es que, construir un tipo de relación en la que olvidemos que venimos a este mundo siendo ya una persona entera, limitará nuestro crecimiento personal.

Una persona, un hombre, una mujer que no atiende su crecimiento personal acabará sintiendo lo siguiente:

  • Frustración al no sentirse realizado.
  • La sensación de felicidad será breve. Hasta el momento en que nos demos cuenta que quien decide, quien es siempre la única prioridad es la otra persona.
  • Cuando llega la frustración a nuestra vida, buscamos culpables. Nos sentimos mal con nosotros mismos y, al final, es muy posible que ese amor del inicio se acabe trasformando en incomodidad y repulsa.

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Soy una persona completa, orgullosa de mí misma y capaz de dar felicidad

mujer sintiéndose entera

Si hay algo a lo que todos deberíamos aspirar es a construir una relación de pareja madura y consciente. Ten muy en cuenta que si nos ponemos como objetivo “encontrar nuestra media naranja” das por sentado que eres media persona.

No tengas prisa, deja que te encuentren

No hay ninguna prisa por encontrar el amor. En primer lugar, deberías centrarte en ti mismo, en convertirte en esa persona que merece ser encontrada, alguien maduro y satisfecho de sí mismo.

  • No tengas miedo a estar solo/a. La soledad nos une a nuestra esencia, a nuestra auténtica identidad. 
  • Disfruta de lo que eres, de tus relaciones sociales, de tu familia, de tu independencia. Cumple tus sueños y aspiraciones personales.
  • Poco a poco, cuando menos te lo esperes, darás con alguien. Y alguien dará contigo. No fuerces la situación, ni vayas detrás de alguien que no merece la pena o que no tiene interés en ti.
  • Permite que la situación surja por sí misma. Conecta con ese alguien que, como tú, se siente una persona entera, madura y feliz por lo que es.

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Encuentra una persona entera con tus mismos valores

Hay quien se obsesiona en encontrar a alguien que comparta los mismos gustos, las mismas aficiones. Disponer de los mismos “hobbies” no es la receta mágica de la felicidad.

Una relación de pareja estable y feliz comparte los mismos valores y respeta sus diferencias. En realidad, lo que importa es disfrutar compartiendo tiempo, haciendo equipo y aprendiendo uno del otro.

Encuentra una persona entera que no tenga vacíos, de lo contrario, estarás obligado a satisfacer sus ansiedades, a atender sus heridas, a hacer de él o ella una persona completa mientras se deja a un lado tu identidad. Lo que tú eres.

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