¿Qué es peor? ¿Comer grasa o azúcar en exceso?

El cuerpo humano necesita tanto grasa como azúcar para poder llevar a cabo sus funciones y obtener la energía necesaria para desarrollar nuestras tareas de forma eficiente

Es sin dudas una pregunta que muchos se hacen. Los dos más “odiados” y, al mismo tiempo, “amados” de la dieta cotidiana se ponen en tela de juicio.

En este artículo te contamos qué es peor: comer grasa o azúcar en exceso.

Grasa o azúcar, esa es la cuestión

Grasa o azúcar esa es la cuestión

A inicios del año 2014 un documental emitido por el canal BBC nos contaba sobre el experimento de dos hermanos gemelos idénticos (y ambos médicos).

Durante un mes completo cada uno de ellos debía alimentarse solo con un tipo de comida (grasa o azúcar, respectivamente). El objetivo era muy simple: saber cuál es peor para nuestro organismo.

Antes de comenzar con esta investigación los hermanos se hicieron unos exámenes de rutina donde se analizaba varios factores: peso, musculatura y análsiis de sangre, entre otros.

Pasados los 30 días se comparaban estos resultados con nuevos estudios.

Merece la pena destacar que, como solo había una persona para cada tipo de dieta, el resultado no es 100% objetivo.

Sin embargo, ayuda a que tengamos una idea de lo que sucede en el organismo al comer grasa o azúcar en exceso.

Para analizar los resultados del documental, lamentablemente, tendremos que desvelar el final. No obstante, el estudio es tan interesante que deberías verlo.

Los gemelos mostraron cómo fue su vida durante ese mes en que solo comían o grasa o azúcar.

Debían realizar diferentes actividades como, por ejemplo, trabajar o hacer ejercicio mientras eran evaluados por expertos y comparados entre sí.

Los aspectos más destacados del experimento han sido:

Peso

Al comenzar ambos hombres tenían un peso bastante “saludable”. Al finalizar, aquel que había comido más azúcares había reducido 1 kg y el que basó su alimentación en grasas descendió 4 kg.

Esto quiere decir que para bajar de peso sería más eficaz una dieta baja en carbohidratos.

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Funciones cerebrales

Funciones cerebrales

Para probar cómo afecta la alimentación a nuestra mente los hermanos trabajaron durante un día en el comercio de valores, usando programas de ordenador que requerían mucha concentración y toma de decisiones instantáneas.

  • El gemelo que resultó ser más “eficiente” fue el que comía azúcares.
  • El otro no pudo prestar demasiada atención a las tareas y en cierto momento del día indicó que le dolía mucho la cabeza y estaba algo “embotado”.

Ejercicios

Los participantes del estudio realizaron largas sesiones de ciclismo cuesta arriba bajo las indicaciones de un entrenador del Tour de Francia.

El hermano que consumía grasas perdió en todas las pruebas.

Diabetes

Los exámenes médicos finales indican que el hermano que basó su dieta en grasas se ha convertido casi en diabético. El otro mantiene normales sus niveles de glucosa.

Entonces, ¿cuál sería peor? El documental concluye que ambos lo son, según el aspecto que se analice.

El problema entonces radica en el consumo de alimentos procesados que llevan azúcar y grasa en su composición.

Ni la dieta rica en grasas ni aquella basada en azúcar produce cambios importantes en el cuerpo en tan poco tiempo como el mes que duró el experimento.

Esto demuestra también que las dietas extremas no serían la verdadera solución a las enfermedades actuales.

Es decir, que no se trata de quitar un tipo de alimento de nuestra alimentación ni de convertirnos en “fanáticos” por las cosas sanas.

El cuerpo precisa un poco de grasa y algo de azúcar para realizar sus funciones y darnos energía que nos permita llevar a cabo nuestras actividades cotidianas.

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Las grasas y los azúcares que ingerimos a diario

Las grasas y los azúcares que ingerimos a diario

No hay dudas de que se trata de dos ingredientes bastante demonizados y odiados por la gente en general, y sobre todo por aquellos que desean bajar de peso.

Algunos dicen que debemos eliminarlos por completo de nuestra dieta si queremos estar saludables. Sin embargo, aunque parezca increíble, también los necesitamos, siempre y cuando se consuman en la medida justa.

Es bueno saber también que existen grasas “buenas”: las no saturadas.

A diferencia de las saturadas o “malas”, las grasas no saturadas no producen enfermedades cardiovasculares ni aumentan los niveles de colesterol en sangre.

Las grasas perjudiciales se encuentran en la carne y los lácteos, además de ser usadas en los alimentos manufacturados.

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En el caso del azúcar también debemos hacer una distinción, ya que, por ejemplo, las frutas lo contienen, pero en bajas cantidades y de manera saludable. Por ello son recomendables.

Todo lo contrario sucede con los dulces, la bollería y todos los productos que añaden azúcares artificiales a su receta.

Si analizamos las etiquetas de los artículos que se comercializan veremos que presentan azúcar bajo diferentes nombres: sacarosa, glucosa, dextrosa, sirope, melaza…

Lo verdaderamente perjudicial para nuestra salud son los azúcares y las grasas “ocultas” en las comidas que ingerimos habitualmente y que, además, consumimos en exceso.

El cuerpo los va almacenando en diferentes áreas y “transformando” en obesidad, colesterol, diabetes, hipertensión, etc.

Entonces, en lugar de eliminar de la dieta la grasa o el azúcar, deberíamos prestar más atención a los alimentos que los contienen y evitar aquellos que los aportan en demasía.

 

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