Pocas cosas requieren más valor que dejar ir

¿Te has planteado alguna vez que al no dejar ir determinadas cosas estás impidiendo que otras lleguen y ocupen su lugar? Dales la oportunidad de mostrar su potencial

Dejar ir nos da miedo. Sin embargo, es una de las decisiones más sanas que podemos tomar aunque, a veces, nos cueste horrores.

¿Por qué?

El pasado nos ata, los miedos nos impiden tomar esta tan necesaria resolución. Es posible que nos sintamos fracasados.

No obstante, no has perdido, has ganado.

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Tienes que ser muy fuerte y ser consciente, también, de que los remordimientos y las dudas invadirán tu mente para confundirte e instarte a que des marcha atrás.

Recuerda que eres muy valiente. Porque pocas cosas requieren más valor que dejar ir.

Dejar ir, desprendernos de lo que nos sobra

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Tal vez no te quieras dar cuenta, pero la dependencia y el miedo a desprendernos de aquellos a los que nos hemos apegado tanto nos muestran como imprescindible lo que, en realidad, está sobrando.

Piensa en que, cuando haces limpieza de armario, te encuentras en muchas ocasiones con prendas que ya deberías haber tirado. Sin embargo, algo dentro de ti empieza a hacerte dudar.

Nos cuesta deshacernos de lo que fue importante para nosotros.

Las relaciones que tenemos con los demás son imprescindibles. Somos seres humanos sociales que nos vemos en la necesidad de interactuar con otros.

Sin embargo las emociones están muy presentes y ellas nos llevan a sufrir, a ser muy felices, a preocuparnos por los demás…

Ponerle fin a una relación de años porque ya no estáis bien no es tan sencillo como parece. Piensas en todo lo que has vivido, en aquello por lo que juntos habéis pasado.

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A veces te culparás, pero es que aun dándolo todo, no hay forma de que salga adelante.

¿Y qué ocurre cuando es la otra persona la que nos deja? Los ex siempre nos dan muchos quebraderos de cabeza. El duelo no es fácil y anhelamos regresar de nuevo.

No obstante, no te das cuenta de que con esta actitud vives en un pasado que no es presente ni nunca será futuro.

El miedo a soltar

La dificultad de dejar ir puede deberse a que nuestras acciones, en vez de ayudarnos, están yendo en nuestra contra.

No eres consciente de esto, pero muchas veces las decisiones que tomamos se ven nubladas por nuestras emociones negativas. Estas nos hacen escoger los peores caminos.

Piensa en esa relación tóxica en la que te has sumergido, pero de la que no puedes salir.

Sin darte cuenta es posible que estés alimentando tu rabia o, quizás, utilizando esta situación para sentirte como una víctima.

Cuando te hagan sentir mal, cuando no seas feliz, fíjate en si tienes miedo a soltar.

Recuerda: Dejar ir no es darse por vencido, sino aceptar lo que no puede ser

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Tenemos una especie de adicción a las experiencias dolorosas. Esas que nos enganchan y nos impiden ver lo positivo de la vida.

Pero tú puedes salir de este círculo vicioso en el que te has visto sumergido.

Dejar ir es un acto muy liberador

Aunque sufras, aunque a tu mente lleguen pensamientos de lamento sobre la decisión de dejar ir, lo cierto es que es un acto muy liberador.

Para dejar de dudar, puedes reflexionar sobre los siguientes puntos:

  • No tengas miedo a la soledad: En realidad no estamos solos, pero nos sentimos así porque hemos soltado a alguien que llenaba una parte de nuestra vida.

Sin embargo, hay muchas cosas que te esperan y esta sensación no durará mucho tiempo.

  • Dejar ir no implica dejar de amar: No retener a alguien a tu lado por egoísmo es una muestra de lo mucho que lo amas. Porque querer a alguien no implica poseer.
  • No has fracasado, has aprendido: Toda etapa que tiene principio y fin supone un aprendizaje. No has fracasado en tu relación, ni todo fue un error.

Ha sido una oportunidad para crecer, para aprender y para madurar.

  • Nadie es responsable de tu felicidad: A veces creemos que los demás son responsables de nuestra felicidad, pero esto es un grave error.

No deberías dejar que los demás sean quienes se ocupen de esto. De lo contrario, cuando se vayan, te sentirás vacío.

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Dejar ir es una decisión de valientes y muy necesaria. Cuesta, es difícil, pero esto no significa que no debamos tomarla.

A veces hay momentos en la vida en los que es necesario desprenderse de algo o alguien para poder seguir adelante.

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