Remedios para la amigdalitis: mitos y realidades

21 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la pedagoga en educación física y nutricionista Elisa Morales Lupayante
Es importante que el líquido con el que se vaya a hacer las gárgaras esté tibio o caliente (a una temperatura soportable), ya que el calor ayuda a aliviar las molestias.

Si sufres molestias en la garganta con frecuencia y has sido diagnosticado con amígdalas inflamadas en más de una ocasión, sabrás lo molestas que esto puede llegar a ser. Por eso, te presentamos algunos remedios que pueden ayudarte a sobrellevar las molestias, junto con el tratamiento pautado por tu médico.

La amigdalitis es el nombre por el cual se conoce a la inflamación de las amígdalas, debido a la infección ocasionada por un virus frecuente (aunque hay infecciones bacterianas que también pueden causarla). Es común padecerla en la infancia aunque cualquier persona puede padecerla.

La amigdalitis

Las amígdalas son ganglios linfáticos que se encuentran en la parte posterior de la boca y en la parte de arriba de la garganta. Son importantes porque filtran los gérmenes que entran por la boca,acción con la que ayudan a evitar muchas enfermedades.

Dependiendo de la causa, el tratamiento deberá ser uno u otro. Solo en casos extremos, es decir, cuando la infección no responde al tratamiento o se repite con frecuencia, se suele proceder al tratamiento quirúrgico (la extirpación de las amígdalas).

El dolor de garganta, un síntoma característico

El dolor de garganta que produce la amigdalitis resulta muy molesto. Puede llegar a causar dificultades para tragar, voz rasposa y hasta rigidez en el cuello. También se puede sufrir dolor de oído, porque la inflamación puede extenderse hasta el oído. Por ello, es necesario iniciar el tratamiento médico apenas se obtiene el diagnóstico. 

Además del tratamiento pautado, se puede obtener alivio en casa mediante una práctica muy sencilla: las gárgaras.

Remedios para las amígdalas inflamadas

Las gárgaras son un remedio casero muy popular que, aunque no cura el dolor de garganta, sí puede aliviarlo.

Las siguientes preparaciones y consejos pueden ayudar a hacer frente a esta afección y paliar, al menos en parte, sus síntomas. Por supuesto, no todos los organismos responderán de la misma forma y de ninguna manera estas sugerencias reemplazan la necesaria evaluación médica.

1. Gárgaras de limón

Agua de limón

El zumo de limón diluido en agua caliente está considerado como un remedio capaz de brindar alivio en caso de sufrir amigdalitis o simplemente dolor de garganta. Para prepararlo, tan solo hay que exprimir el zumo de limón, mezclarlo con agua. Una vez listo,puedes comenzar a hacer las gárgaras tantas veces como quieras.

* Nota: a esta mezcla le puedes añadir una cucharada de sal. 

* Nota 2: el zumo de limón aporta cierta cantidad de vitamina C al organismo, pero eso no quiere decir que sea una fruta capaz de prevenir o curar las gripes, resfriados e infecciones.

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2. Gárgaras de manzanilla y sal

Infusión de manzanilla

La manzanilla tiene propiedades antiinflamatorias que resultan muy útiles a la hora de brindar alivio. Prepara un litro de infusión, deja reposar unos minutos para que se entibie, añade abundante cantidad de sal, remueve un poco y toma media taza. Haz gárgaras varias veces al día durante varios días seguidos.

* Nota: también podrías beber la infusión de manzanilla para aliviar las molestias e hidratarte, pero sin sal. 

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3. Gárgaras de enjuague bucal

En el ámbito popular, se suelen recomendar también las gárgaras con enjuague bucal, ya que además de calmar las molestias, ayudan a eliminar el mal aliento y a brindar cierto frescor a la boca. No hace falta mezclar el enjuague con nada y se pueden realizar en cualquier momento, después de una comida, a media mañana, etcétera.

Recuerda

Aunque las gárgaras puedan brindarte cierto alivio, debes tener en cuenta que por sí solas no son suficientes para curar ninguna enfermedad. Por lo tanto, debes incluirlas como parte del tratamiento que te haya pautado el médico, nunca como sustituto de este.

En caso de tener dudas acerca de qué mezcla puede ser más conveniente (agua con sal, agua con limón, etc.) para tu caso, consulta primero con tu médico.