Nutrientes para la prevención del alzhéimer

01 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por nutricionista Mariana Sánchez Huergo
La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que resulta de la compleja interacción de múltiples mecanismos, los cuales, hasta la fecha, no se han conocido en su totalidad. ¡Descubre cuáles son los principales planes de alimentación y nutrientes involucrados!
 

Existen ciertos patrones de alimentación y nutrientes para la prevención del alzhéimer que pueden retrasar el desarrollo y avance de la enfermedad. Para comenzar, la enfermedad de Alzheimer es la demencia más común entre los adultos mayores, afectando a 1 de 4 cuatro personas a partir de los 85 años.

El declive de la función cognitiva resulta de la interacción de varios factores:

  • La edad
  • Ambiente
  • Nivel educativo
  • Vulnerabilidad genética

La prevalencia de las enfermedades neurodegenerativas ha aumentado de manera considerable debido a la proporción de adultos mayores en el mundo y, de cierto modo, por los hábitos de alimentación que producen un ambiente favorable para el daño neuronal.

Factores de riesgo para el desarrollo del alzhéimer

Aunque su origen aún es desconocido, se conoce que el estrés oxidativo, la disfunción en la mitocondria (organelo celular) y la inflamación son factores centrales de esta enfermedad. Específicamente, el exceso de radicales libres producen daño en el ADN, lípidos y proteínas, contribuyendo a la patogenia de la enfermedad.

Los principales trastornos asociados a estos daños son los factores de riesgo cardiovasculares:

  • Obesidad
  • Dislipidemia
  • Hipertensión arterial
  • Resistencia a la insulina y diabetes

Interacción entre la nutrición y la enfermedad de Alzheimer

Varios autores han explorado el uso de componentes de los alimentos y el rol de los distintos hábitos de alimentación en el desarrollo y progresión de esta enfermedad neurodegenerativa.

 

Específicamente, la dieta que se lleva actualmente, como la dieta occidental, se asocia a la elevada incidencia y prevalencia de enfermedades crónico degenerativas, ya que promueve un ambiente inflamatorio en el cuerpo.

Interacción entre la nutrición y la enfermedad de Alzheimer
A menudo, la dieta occidental se asocia con un mayor riesgo de enfermedades crónicas, pues incide en el aumento de la inflamación.

Mecanismos moleculares y nutrientes para la prevención del alzhéimer

Actualmente, se conocen que ciertos nutrientes interactúan de manera sinérgica con numerosos factores de desarrollo para la enfermedad. En concreto, se ha estudiado el rol del omega 3, las vitaminas E y B, así como la colina y uridina para la prevención y su tratamiento.

Sin embargo, aún no existe suficiente evidencia clínica acerca del impacto de la suplementación aislada de estos nutrimentos sobre la enfermedad de Alzheimer. Por lo tanto, se han estudiado planes de alimentación que tienen alimentos funcionales para abordar numerosos factores de riesgo.

Dieta mediterránea

La literatura científica refiere esta dieta como un potencial tratamiento neuroprotector. Se conoce, que la dieta mediterránea se caracteriza por un elevado consumo de verduras, frutas, granos enteros y ácidos grasos vegetales.

 

La dieta mediterránea es un modelo nutricional, ya que es rica en:

  • Ácidos grasos mono insaturados (principalmente, el aceite de oliva)
  • Ácidos grasos poli insaturados (presentes en el pescado)
  • Numerosos antioxidantes como los compuestos sulfurados, antocianinas, catequinas, flavonoides, índoles y, luteína.
  • Vitaminas A, complejo B, D y E
  • Minerales cardioprotectores como el calcio, magnesio y potasio; así como yodo, sodio y selenio.
Dieta mediterránea
La dieta Mediterránea es un modelo nutricional y tiene nutrientes para la prevención de Alzheimer.

Dieta mediterránea y enfermedad de Alzheimer

Estudios clínicos han estudiado el uso de esta dieta sobre el declive cognitivo y enfermedades neurodegenerativas. Un estudio publicado en la revista Archives of Neurology,realizado en una población americana, observó que a mayor adherencia a la dieta mediterránea, menor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

De igual forma, resultados consistentes se encontraron en el estudio de Gardener et al, en población australiana. Asimismo, existe una asociación entre el consumo de la dieta mediterránea y la conservación de estructuras cerebrales:

  • Comenzando por el cortex orbitofronal
  • Cortex entorrinal
 
  • Por último, se han observado cambios en el cortex cingulado posterior del hemisferio izquierdo

También, se ha encontrado un impacto en mayores volúmenes de materia gris, menos acumulación de células β-amiloide y preservación de la actividad metabólica del cerebro.

Lee también: Dieta MIND: alimentación que ayuda a prevenir el Alzheimer

Dieta DASH y nutrientes para la prevención del Alzheimer

La dieta DASH es un patrón de alimentación que fue creado por el Instituto Nacional del Corazón, Pulmones y la Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés). Este plan de alimentación se caracteriza por nutrientes que reducen la tensión arterial y protegen ante varios factores de riesgo cardiovasculares que desempeñan un papel en el desarrollo de la demencia y la fisiopatología del alzhéimer.

Estudios, como el publicado en la revista Neurology  por Tangney et al, han comprobado que la adherencia a esta dieta se asocia significativamente con un menor deterioro cognitivo y una reducción de la incidencia de la enfermedad de Alzheimer.

Dieta DASH y nutrientes para la prevención del Alzheimer
La dieta DASH es otro de los modelos de alimentación que sirven como referencia para reducir el riesgo de demencia y alzhéimer con la alimentación.

Dieta MIND

La dieta MIND es una combinación de la dieta Mediterránea y la dieta DASH, y su impacto se ha estudiado sobre el retraso del proceso neurodegenerativo y la disminución en las tasas de incidencia por enfermedad de Alzheimer. Se basa en 10 alimentos saludables para el cerebro:

 
  • Legumbres
  • Frutos secos
  • Aceite de oliva
  • Frutos rojos (ricos en polifenoles)
  • Vegetales de hoja verde (ricos en polifenoles)
  • Carnes magras como el pescado (rico en omega 3) y pollo

Asimismo, excluye alimentos típicos de la de la dieta occidental que contribuyen al riesgo cardiovascular: carnes rojas, mantequilla y margarina, queso, bollería y dulces.

Dieta cetogénica

La dieta cetogénica es un plan de alimentación bajo en hidratos de carbono (HC)  y rica en ácidos grasos, la cual tiene un efecto de ayuno en el cuerpo, produciendo un estado de cetosis. Este plan se ha utilizado por más de 100 años, especialmente para el tratamiento de la epilepsia.

Mientras que la dieta, habitualmente, tiene un aporte del 55 % de HC, 30 % de ácidos grasos y 15 % de proteína, las proporciones en la dieta cetogénica son de un 8 % de HC, 90 % de ácidos grasos y 7 % de proteínas. De manera consecuente, estos cambios en los patrones de la dieta, son difíciles de mantener y poco palatables, especialmente si se desean sostener por un gran periodo de tiempo.

Dieta cetogénica.
La dieta cetogénica se asocia con efectos neuroprotectores. Sin embargo, es un modelo de alimentación que debe adoptarse con precaución.

Dieta cetogénica: impacto de los cuerpos cetónicos y nutrientes para la prevención del alzhéimer

 

Los efectos neuroprotectores de esta dieta se relacionan a los cambios bioquímicos que ocurren tras la producción de cuerpos cetónicos, los cuales aumentan la respiración en la mitocondria y mejoran su funcionamiento. De igual manera, tienen actividad antioxidante ya que aumentan la actividad de uno de los antioxidantes más fuertes: el glutatión.

Asimismo, el consumo de ácidos grasos poliinsaturados (omega 3) provenientes de esta dieta, promueven la excitabilidad de las membranas neuronales, a la par que reducen las condiciones inflamatorias y la producción de radicales libres.

Descubre: Tratamiento del Alzheimer

Cambios en la alimentación y nutrientes para la prevención del alzhéimer

Para concluir, si bien es cierto que la enfermedad de Alzheimer resulta de la interacción de múltiples mecanismos los cuales, hasta la fecha, no se conocen en su totalidad, se ha encontrado una correlación entre factores de riesgo cardiovasculares, deterioro cognitivo, desarrollo de demencia e incidencia de enfermedades neurodegenerativas.

Por lo tanto, una medida para la prevención y tratamiento de estas enfermedades es proporcionar al cuerpo aquellos nutrientes que abordan la inflamación, promuevan la actividad antioxidante y disminuyen la acumulación de sustancias que promuevan la muerte neuronal.

 
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