¿Te preocupas demasiado por lo que piensan los demás? - Mejor con Salud

¿Te preocupas demasiado por lo que piensan los demás?

Si das más importancia a lo que piensan los demás que a tu propio criterio estarás dejando tu felicidad en sus manos, y les darás el poder de decidir sobre tu bienestar
mujer preocupada por lo que piensan los demás

Lo que piensan los demás, ¿te afecta? ¿Hasta qué punto?

Estar siempre pendiente de agradar a otros o tomar decisiones para obtener la aprobación ajena puede desgastarte hasta acabar con tu felicidad.

Te sumirás en un bucle de tristeza y desolación, pues los demás tienen opiniones muy diversas. En ocasiones, te sentirás confuso, ¿a quién hacerle caso y a quién no?

Lee: La necesidad de ser aprobados por los demás

Lo bueno es que esto se puede cambiar. Hay determinadas cosas que haces sin ser consciente de ellas y que delatan esa preocupación que tienes por lo que piensan los demás.

Deja de evaluarte a través de los ojos de los demás

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Evaluarte a través de los ojos de los demás deja claro que tienes un claro problema de autoestima.

Si hoy te dicen que estás atractivo, así te sientes; sin embargo, si otro día te dicen lo contrario, adoptarás eso como una verdad y así te verás.

Esto evita que te percibas tal y como eres. Llegas a obsesionarte por cómo te ven los demás y a preocuparte mucho por tu aspecto.

Empieza a verte al espejo y a tener en cuenta tu propia opinión sobre ti, mientras dejas en un segundo plano todas las opiniones de los demás.

La tuya siempre tiene que estar en un primer plano, pues es la más importante.

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No tienes que ser una persona perfecta

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Cuando te preocupa lo que piensen los demás sobre ti empiezas a adoptar diferentes costumbres para dar la imagen de una persona perfecta.

Todo esto, claro está, es un imposible y te desgastará mucho.

Empezarás a pedir disculpas cuando no tengas culpa de nada, porque te echarás encima responsabilidades que no te pertenecen.

Tu obsesión por ser alguien perfecto te llevará a sentirte culpable de casi cualquier cosa porque, claro, no tolerarás ni un mínimo error.

Cambiarás tus planes para agradar a otras personas.

Es decir, si un día estás en casa y no te apetece para nada salir, pero tus amigos quieren quedar, te forzarás a ello por agradarlos y no tener que inventar alguna excusa.

Decir “no me apetece” no es una opción, pues recordemos que quieres ser una persona perfecta. Por lo tanto, siempre estarás priorizando a los demás y haciendo cosas que no quieres por complacer.

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Sobre todo, tienes siempre un gran estrés encima, porque intentas caerle bien a todo el mundo que te rodea y cada vez que parece que a alguien no le caes bien te entra mucha ansiedad.

No tienes que ser alguien perfecto, no puedes pretender caerle bien a todo el mundo. Es un gran error no hacer lo que a ti te apetece por quedar bien con los demás.

Empieza a pensar más en ti, a hacer lo que en verdad sientes. No tienes nada que perder por probar esta nueva forma de actuar.

Empieza a tomar decisiones con seguridad

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Todo lo anterior te lleva a padecer una terrible inseguridad en cada decisión que tienes que tomar.

No tienen que ser necesariamente importantes. Hasta en las cosas más pequeñas y sencillas, dudarás.

¿Por qué te ocurre esto? Porque tienes siempre el foco puesto en los demás, estás atento a ver cómo reaccionarán ante la decisión que tomes.

Tienes miedo a que no aprueben lo que has escogido y entonces tengas que dar marcha atrás. Sin embargo, piensa que lo que decidas es para ti, no para los demás.

Así pues, pon el foco más en ti, no dudes. Muchas personas exitosas no gozaron de apoyo por parte de su entorno en su momento y, al final, vieron que la decisión que habían tomado era la mejor que habían podido tomar.

Antes de irte no te pierdas: Cómo tomar decisiones con seguridad.

Si te das cuenta, lo que piensan los demás no es tan importante: lo es mucho más lo que tú puedas pensar de ti mismo.

Priorízate a ti, deja de poner a los demás en un primer lugar, de hacer que tus decisiones dependan de las caras que pongan los demás.

La responsabilidad de hacia dónde te dirijas es solo tuya porque, al final, el camino que recorres es tuyo y son tus pies los que los están caminando.

No le des importancia a lo que piensan los demás. Hazlo al revés, date más importancia a ti.